Guatapé y su peñón.

*Lee sobre nuestro paso por Medellín
En nuestra visita a Medellin tuvimos la gran suerte de desviarnos en dirección Guatapé. Nos llevaron, nos trajeron, nos dieron de comer…. Creo que parte de la magia del viaje es que recuperas esa confianza en la humanidad y esos buenos valores que alguna vez creíste perdidos.

El viaje no duró demasiado, aproximadamente una hora, dimos toda una vuelta por los alrededores de la capital paisa, hasta llegar al famoso peñón de Guatapé. Si no tienen la suerte que tuvimos nosotros también se puede ir en bus desde la Terminal del norte, el viaje dura unas dos horas y normalmente hay buses que salen muy muy temprano, sobre las 6 am. Desconozco cual es el precio por que no llegamos hasta esa parte pero pueden pasar todo el día y volver con los últimos buses de Guatapé a Medellín a las 7 pm.

El pueblo es un lugar de turismo interno lo que significa que hay transito los fines de semana, ya sea para tener en cuenta a la hora de hacer dedo o a la hora de comprar los billetes de bus. Se llenan con facilidad.

Mochileros en guatape

Una vez llegas a la piedra te sorprende su magnitud, es de hecho, un hermoso lugar con increíbles vistas. Para los valientes dispuestos a escalar los cientos de escaleras que llevan hasta la cima pueden hacerlo por una módica suma. Si quieren ir o moverse por las áreas del embalse y la piedra no duden en contratar un mototaxi. Motos adorables decoradas con motivos coloridos y muy típicos (¡pequeñas chivas!) pueden ayudarlos a desplazarse por el entorno.

A unos 10 minutos esta el pueblo, Guatapé. Es, he de decir, unos de los lugares que más nos ha gustado del viaje. Sus colores hacen del lugar algo increíble. Los habitantes de Guatapé conservan una adorable tradición, la decoración de los zócalos de sus casas. Cada uno es único y hay desde los más simples hasta complicadas escenas de todo tipo. Merece la pena perderse por los callejones y admirarlos con detenimiento. Lo que comenzó como un proceso de restauración de algunas casas afectadas por el agua y la creación del nuevo embalse se ha convertido en la marca personal del lugar y es sin duda, un distintivo admirable.

Dejamos Guatapé después de comernos una bandeja paisa como Dios manda a la orilla del embalse escuchando las historias de sus habitantes, que no recuerdan una temporada tan seca como la actual. Sus aguas han ido bajando y bajando cada vez más y temen por su mayor fuente de ingresos, el turismo.

Es sin duda un lugar que visitar en su paso por Medellín, a solo 70 kilómetros tienen el color y la alegría de una piedra y el agua que la rodea.

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Un poco de sur

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