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Última actualización / Last update: noviembre 21st, 2019

Esta es probablemente la pregunta que más nos hacen y la que más cuesta responder. Veréis, el tema es que no hay UNA sola manera (ni diez ni veinte) de conseguir vivir viajando y si bien depende de la suerte también depende del orden de tus prioridades. La historia que se viene es muy larga porque quiero que entendáis la mayoría de detalles para que veáis que es una historia muy especifica y que no es ni una receta mágica ni un camino a imitar porque cada uno tiene sus realidades y mis realidades son diferentes de las tuyas, eso sí, lo hago para satisfacer la curiosidad y para no tener que explicar esto en dos lineas nunca más porque es simplista y podría dar una imagen que no es de esta vida.

Si quieres saber la respuesta tienes unas cuantas palabras por delante y me voy a enfocar en mi parte porque soy yo la que escribo. Cuando llegué al punto de la historia donde Jesper entra en mi vida ya verás un poco más de él. Vamos a ello.

Inmigrante ilegal

Nací en Colombia en una familia de clase media. Pobres no éramos, al contrario que si lo fue durante muchos años mi abuela, tampoco ricos ni mucho menos. Cuando llegaron mis 12 años mi familia decidió emigrar al otro lado del charco a buscarse un futuro mejor para sus hijos, uno con oportunidades, sin miedos y lleno de libertad. Spoiler alert: lo consiguieron.

Llegamos a Barcelona a finales del 1999, listos para hacer el cambio al € (sí, llegué a tener pesetas en mis manos). Llegamos como inmigrantes ilegales y aunque me costó muchos años decirlo alto y claro, hoy en día me haría un tatuaje en la cara para que la gente entienda de que es de lo que está hablando. Al ser menor de edad, cuando conseguimos regularizar los papeles de la residencia quedé bajo la potestad de mis padres y cómo la burocracia es una mierda, esto desencadenó en un DNI que decía claramente “No autoriza a trabajar” hasta mis 21 años. Un buen inicio.

En el 2003 en el viaje a Suecia de intercambio

Trabajé de lo que pude desde que tuve 16, siempre cobrando en negro, a los 18 me mudé a Barcelona a estudiar diseño gráfico, carrera que dejé después de tres años). Mientras pagaba la mitad de las cuotas de la universidad seguía trabajando en negro para el ayuntamiento de Barcelona (¿que absurdo todo verdad?). Literalmente no tenía dinero para vivir, me sabía los precios de todos los productos de todos los supermercados, había días que comía lo mismo tres veces al día por que la variedad era un lujo y os juro que no estoy exagerando. Uno de los trabajos que hacía para la ciudad era como staff en inauguraciones varias donde además se repartía comida, el 90% de las veces volvía a casa con tupperwares llenos de los restos que metía en el congelador con los que me alimentaba semanas enteras.

Viajar como prioridad

Mi primer viaje fuera de España fue a los 15-16 años en un grupo del colegio donde además casi no me dejan volver y me retuvieron en el aeropuerto de Estocolmo junto con el grupo de 15 alumnos (otra historia para otro momento), luego aprovechaba cada ocasión que tenía libre para irme a algún lado, aunque fueran tres días. A los 16 me fui a Paris con dos amigos (de mi edad) a un concierto de Blink-182. A los 19 hice mi primer viaje sola a Alemania, Berlín en concreto (casual que hoy en día sea lo más cerca a “casa”), un viaje de una semana en el que me gasté 100€ billetes de ida y vuelta incluidos al que le siguieron unos cuantos más, porque como digo, no tenía un duro, pero lo que sí que no me faltaban eran ganas de moverme. Viajé todo lo que pude y siempre que pude y os aseguro que pude poco.

Finalmente cuando obtuve mi permiso de trabajo conseguí un trabajito de 3 horas al día en un centro cívico de la ciudad que me permitió mejorar ligeramente mi situación económica, obviamente 15 horas a la semana tampoco es que te den un aire exagerado. Intenté hacerme autónoma y fallé estrepitosamente, inicié una formación técnica de foto y seguí aprendiendo lo que pude por mi cuenta. Dos años después, cuando la formación terminó y finalmente conseguí la nacionalidad española, ya nos encontrábamos en plena crisis, así que en 2011 decidí irme del país a hacer lo mismo que mis padres habían hecho en el pasado, a buscarme la vida.

en el 2006 en Florencia..

Inmigrante eras, Inmigrante serás

Como dato curioso aún no había visitado el Reino Unido porque como nacional Colombiana no me dejaban entrar sin pedir visado. Pues toma, decidí mudarme a Edimburgo con mi nacionalidad española recién estrenada (¿No me querías? Pues vine para quedarme). Llegué a Edimburgo con 400€ en el bolsillo y pagué 270€ en una habitación para dos semanas. En tres días encontré trabajo en un mercado de navidad alemán donde nos explotaban, pero explotación era todo lo que necesitaba. Trabajé durante 6 semanas unas 100 horas a la semana, con lo que ahorré (porque no tenía vida para hacer nada más) conseguí pagar el deposito de un apartamento en la ciudad y ¡Ah sí! conocí a Jesper, que vendía salchichas mientras yo vendía waffles, todo muy romántico.

Cuando el mercado terminó encontré trabajo en un restaurante donde después de unos meses me ascendieron a manager y conseguí POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA (a los 25 años hahaha) tener un trabajo con un salario estable y relativamente amplio. Jesper se mudó a Edimburgo a pagar sus deudas y yo, que ya me había cansado de la vida estable, decidí que quería irme de viaje, esta vez de viaje de verdad.

 

En la ruta

Trabajamos nuevamente en el mercado y todo lo que ahorramos lo usamos para la que fue nuestra primera ruta, el viaje de cinco meses por Sudamérica y este blog comenzó como un diario de nuestras aventuras. Volvimos y mientras Jesper decidió trabajar y sacarse su carnet de conducir (yo ya lo tenía de antes), yo me fui por Marruecos y Francia haciendo dedo con una amiga y durmiendo en la tienda de campaña literalmente en las plazas de los hipermercados (una vez detrás de un Mcdonals, una historia digna de contar que algún día será).

En Tolhuin a inicios de la ruta por Sudamérica

Volví a Edimburgo a darme cuenta de que mi vida no podía ser lo que se supone que tenía que ser, aunque me diera para comer todos los días. A la vez tenía que encontrar una manera de no tener que seguir saltando de un lado al otro en búsqueda de oportunidades efímeras. Ese primer año de vuelta trabajamos de temporadas, en verano hacíamos unas 80 horas a la semana y en invierno volvíamos al mercado. Con lo que trabajábamos en cinco meses podíamos vivir todo un año o más y eso fue lo que hicimos durante otro año más hasta que me cansé también de Edimburgo y de trabajar en mercados y en restaurantes, intenté nuevamente ser autónoma y fallé nuevamente estrepitosamente.

Cosas del destino y buena suerte una oferta de practicante (internship) llegó a mis manos, en Berlín buscaban en una empresa gigantesca alguien que se encargara del marketing para el mercado latinoamericano. Al ser una oferta de prácticas el salario era de solo 600€ al mes pero la experiencia requerida era menor, así que le puse morro a la vida, envíe mi curriculum y a la semana nos estábamos mudando a Berlín con todo lo que nos pertenecía, dos cajas de 28 kilogramos.

Inciso: no es que no supiera hacer nada, desde que tengo 14 años que me manejo con webs, después de haberme pasado horas y horas encerrada en un cuarto con un ordenador, el blog ya iba creciendo y siempre he sido autodidacta así que, aunque ni mucho menos era una experta, algo tenía en mis manos.

Parar y construir

A esta época le llamo parar y construir y de hecho le dediqué ya un post en su momento que puedes ver aquí. La crisis en España no paraba de empeorar y la situación de mi familia, que nunca ha vivido holgadamente, no hacía más que irse abajo. Así que entre mi hermano y lo que yo podía ayudamos a mis padres durante muchos meses, Jesper encontró un trabajo como repartidor de UPS.

A los 5 meses de trabajar como practicante le pedí a mi jefe que me ascendiera porque la verdad es que estaba haciendo más que 600€ al mes y que coño, tenía 27 años y vivir con eso es imposible. Me contrataron con 2000€ al mes que luego ascendió a 2400€ y por primera vez en mi vida tuve un trabajo real de oficina.  Mientras tanto nos movíamos por Europa siempre que podíamos, aunque fueran tres días, porque cuando las prioridades están claras no hay nada más que hacer que seguirlas.

Duré apenas una año y medio en la oficina y con los ahorros de los trabajos de temporada, todo lo que me sobraba de salario (que aunque luego aprendí que “era bajo”, para mi era una millonada), un aporte de una pequeña propiedad que tenían mis padres en Colombia y un préstamo de 7 años que pedí en el banco,  me compre un piso en Berlín, y yo, que nunca pensé que podría tener un lugar donde vivir tenía en mis manos mi mansión de 33 metros cuadrados.

Para poder pagar el apartamento compramos uno en un estado deplorable (con oportunidades, pero deplorable, otra historia que contaré en algún momento) así que durante un año Jesper dejó su trabajo y se dedicó íntegramente a renovarlo. Cada esquina, cada centímetro del piso pasó por sus manos. Para entonces yo tomé la absurdísima decisión de volver a intentar ser autónoma porque el trabajo en la oficina me estaba ahogando (¿qué mejor momento que cuando estás pagando un alquiler y un préstamo eh?) casualmente y contra todo pronostico a la tercera va la vencida. Algunos de los clientes con los que trabajaba en la empresa se quedaron conmigo y mi trabajo y conseguí nuevos clientes cada mes recomendados de los anteriores y así fue como nació Comando-t.com. Nuestra agencia de Marketing digital y la que nos ha dado el dinero y el trabajo. La cosa desde entonces no ha hecho más que mejorar.

La libertad

Para entonces este blog ya había crecido bastante y el blog de nomadadigital.org también surgió. Por primera vez en mi vida podía trabajar desde mi casa con internet. Poco a poco, después de organizarme y entender mis tiempos y los de mis clientes, decidimos que era hora de movernos. Jesper ya me ayudaba con trabajos básicos, con los clientes en alemán y con la organización financiera además de cocinar, comprar y básicamente encargarse de todo lo que tenía que ver con el hogar, sin ese trabajo tampoco nada habría sido posible.

En esos tres años habíamos pasado de trabajar en un mercado por 5 libras la hora a tener nuestra propia empresa.

Cuando pudimos cerrarlo todo nos fuimos a Asia, esta vez sin billete de regreso y estuvimos viajando durante 16 meses y el resto ya es historia porque ese viaje está completamente documentado en este blog. Viajamos mientras trabajábamos en la agencia, nuestros clientes y este blog que se hizo tan grande que desde enero de 2018 es nuestro principal trabajo. Hemos ido cerrando clientes y aunque tomamos nuevos ya no nos encargamos nosotros del flujo gordo del trabajo, hemos podido colaborar con un equipo de más de 10 personas y nos hace feliz cada vez que podemos ayudar a las vidas en movimiento de otras almas perdidas del mundo como nosotros.

Renunciar

Esto no es una receta mágica, esta no es una vida perfecta, esto no es un sueña y podrás conseguirlo, esto desde luego no es un curso para “aprender a vivir viajando” porque la única manera de lograrlo es intentándolo sin tener ni idea de a donde vas pero sabiendo donde no quieres volver, porque cada uno tiene sus tiempos, sus espacios.

Vivir viajando es también renunciar, renunciar a tener una vida estable, a las amistades, a los cafés los domingos con tu grupo de amigos, a la tienda del supermercado donde la señora te hace descuento, a las cenas familiares de cada semana, los nacimientos, los cumpleaños… las bodas.

Vivir viajando es renunciar a la vida como se supone que te la han escrito, recordarte cada día que tu éxito no se mide en la longitud de tu título (e intentar no deprimirte cuando no lo consigues) y aprender a vivir en la total incertidumbre, con tus mejores cartas pero en la total incertidumbre. ESTO NO ES PARA TODOS, esto no es un sueño de color arcoiris, son decisiones difíciles y duras y sin duda mucha pero que mucha suerte pero más importante aún esto no tiene porque ser tu manera de ser feliz porque eso solo puedes encontrarlo tu [email protected]

Y si esto es lo que quieres hacer, y si así es como quieres vivir tu vida por favor no dejes que nadie se aproveche de tus sueños, no caigas en cursos con nombres absurdos y recetas mágicas, invierte tu tiempo y tu dinero en encontrar TU camino y no en seguir el de nadie más.

Si quieres ver más sobre mis ralladas mentales puedes ir a Viajes Interiores.


Ala, ya está, una resumida historia de mi vida, que solo es especial porque es única, como la tuya y la de todos los demás, puedes leer más sobre nosotros aquí. y puedes seguirnos en Instagram aquí.

 

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Somos Valen y Jesper, almas de este blog y compañeros de viaje y de vida. Si quieres saber más sobre nosotros puedes hacerlo aquí

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