Taj Mahal, el monumento al amor más contradictorio del mundo

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Updated / Actualizado 5 abril, 2019

Después de nuestro paso por toda la zona de Delhi y el Rajasthan y de haber superado nuestros primeros y fuertes episodios de Delhi Belly (que básicamente nos acompañaron durante el primer mes al completo), decidimos ir a visitar uno de los puntos más marcados en el mapa. El famoso Taj Mahal, una de las maravillas del mundo moderno.

Llegamos a Agra por la mañana en un tren desde Jaipur que nos costó 232 rupias para ambos. Buscamos hotel y terminamos en una habitación con poca ventilación en Sai Palace, básicamente por la terraza, desde donde podíamos ver el Taj Mahal sin problemas al estar desayunando.

Pasamos allí el día y caminamos un poco por la ciudad, pero al poco tiempo nos saturamos de ofertas y decidimos volver a la terraza a disfrutar de las vistas. Planeábamos ir al día siguiente al Taj Mahal y para poder hacerlo sin miles de personas deberíamos hacerlo temprano, salir a eso de las 5 am nos dijeron, por lo que la noche iba a ser corta.

Nos despertamos a eso de las 5, nos vestimos rápido y caminamos hasta la entrada, la mayoría de hoteles de la zona se encuentran a no más de 10 minutos a pie. Al llegar vimos la cola de gente esperando pasar por la puerta, aún cerrada, compramos nuestros tickets por 1000 rupias cada uno (duelen un poco la verdad) y nos unimos a ellos.

La primera sorpresa llegó al darnos cuenta de que la cola se realiza separada por genero, una para hombres y otra para mujeres. La cola de hombres va a una velocidad mucho más rápida que la de mujeres y una vez Jesper pasó la entrada y el checkeo aún tuvo que esperar unos 20 minutos hasta que fuera mi turno, lo cual es bastante absurdo.

Como consejo, en caso de ser pareja dejad que él sea el que lleve TODO (bolsos etc) por que es uno de los motivos por los que la cola femenina se mueve con mayor lentitud.

Cuando finalmente conseguí entrar ya estaba rallada, yo y las 100 mujeres de la cola (y las 100 parejas que no habían entrado por estarlas esperando), refunfuñé un poco sobre lo absurdo de sistema y seguimos hacía adentro. No voy a  negarlo, el Taj Mahal es imponente, además teníamos la suerte de que justo hacía unos pocos días retiraban los andamios que lo tapaban por limpieza, pero no pude evitar pararme a pensar en mil cosas una vez entre allí.

Vamos a comenzar por un poco de historia del Taj Mahal

El imperio Mogol fue fundado en 1526 por una dinastía con raíces turcas y mongolas que clamaban ser los descendientes de Genghis Khan. Todos los emperadores del imperio eran musulmanes, siendo el último emperador Bahadur Shah II, que durante la rebelión India de 1857 contra los ingleses decidió apoyar la rebelión costándole el exilio cuando esta falló. Lo que quedaba del imperio fue tomado por los ingleses que asumieron el control completo de India (que además se encargaron de limpiar las paredes del Taj Mahal de todas sus piedras preciosas)

El Taj Mahal no es más que un mausoleo, así es, una tumba. Fue pensado en 1631 en memoria de Mumtaz Mahal, la esposa favorita del emperador mogol Shah Jahan, que murió dando a luz a su catorceavo hijo . Fue completado en 1643, pero a lo largo de los siguientes 10 años el trabajo se siguió realizando en gran parte de la zona hasta dejarlo en lo que hoy en día conocemos.  Shan Jahan anunció que quería ser enterrado junto a ella una vez llegara el día y así sucedió haciendo de esta historia una de las historias de amor más famosas del mundo.

Es un edificio impresionante, creado el mármol blanco con inscripciones por todos lados y detalles gravados en todo el interior, pero como la tradición musulmana prohibe decoraciones estrafalarias en las tumbas, es por ello que los cuerpos de Mumtaz y Shah Jahan están bajo una cripta sin apenas adorno ambos mirando hacia la Meca.

Ok, pero, porque dices que es contradictorio

Rebobinemos un poco entonces, El Taj Mahal, por si la evidencia de su arquitectura y la mezquita que le rodea no eran suficientes, es un monumento de origen musulman. Esto es muy importante recordarlo ya que India y sus hermanos musulmanes (Pakistán y Bangladesh) terminaron sus relaciones en un tono muy amargo, en gran parte gracias a la metida de mano inglesa, sentenciando a miles de familias a vivir separadas tras fronteras trazadas por una tercera persona no relacionada con el problema. De hecho, Bangladesh no era Bangladesh para entonces, tanto Bangladesh como Pakistán eran Pakistán, porque por supuesto tiene mucho sentido dividir a un país en dos dejando a uno de los países más grandes del mundo de por medio, pero eso para otro capitulo.

Después de la división las poblaciones hindúes de un lado y las musulmanas del otro empezaron un éxodo absurdo para cruzar las fronteras que «tocaba» según su religión, y en 1947, poco después del trazado de esa frontera, comenzó lo que hoy se conoce como la primera guerra Kashmir, un conflicto que de hecho aún hoy en día no se ha solucionado que reclamaba la soberanía de ambas naciones por la zona de Jammu y Kashmir.

Desde su creación las tensiones, especialmente religiosas, entre ambas naciones son obvias y evidentes, pero entonces ¿Por qué es el Taj Mahal, un símbolo obviamente musulman, uno de los monumentos más representativos de India? simple, por el dinero y la fama, más de 8 millones de turistas visitan el Taj Mahal anualmente y es es más, una vertiente extremista hindi lleva AÑOS intentando «demostrar» que el Taj Mahal es un templo hindú (qué?!). Resulta que en 1989 un escritor Indio publicó un libro afirmando que antes de que el imperio Mogol llegara a India allí se encontraba un templo hindú alegando que una gran parte de los templos hindúes fue destruido por los mogoles para construir mezquitas y, por lo tanto, el Taj Mahal es una estructura originalmente hindú.

No, no siento, no tiene sentido, y es una muestra clara del resentimiento histórico de ambas religiones, esta afirmación es algo que por suerte la corte del país denegó hace apenas un par de años.

Como mínimo interesante me parece.

Pero esperad, que hay más, y gran parte es cosa de los visitantes

Por otro lado, está la contradicción con el mundo «western», llegas allí y seguro que te toca ver una pedida de mano, «Oh, el monumento al amor», ponen sus rodillas en el suelo. se declaran amor eterno, todo el mundo aplaude, la gente se abraza, todo es hermoso.

¿Entonces luego porque luego la islamofobia recalcitrante que practican en sus países de origen? Desde luego si les preguntan con que representarían al Islam dudo mucho que respondieran «Con amor» mientras en la pared de la habitación tienen una foto colgada de su pedida de matrimonio con el Taj Mahal de fondo. Que le voy a hacer, todo eso pensé mientras admiraba sus columnas blancas y la avalancha de gente cruzando la puerta.

Habiendo acabado de cruzar una frontera, después de venir de casi 4 meses viajando por dos países musulmanes la verdad es que me rompe el alma, me rompe el alma porque todos los que allí nos dieron la bienvenida y nos cuidaron lo hicieron con sus brazos abiertos y sin esperar nada a cambio, me rompe el alma porque conozco la situación actual en países como España, Reino Unido o Alemania donde más de uno no tendrá más que palabras racistas para la comunidad musulmana (aunque no sea cuestión de «raza»). Me rompe el alma porque probablemente yo si respondería con amor, pero en cambio tengo que presenciar como esto es un desfile de hipocresía por todos lados.

Aún hay más.

Al lado del Taj Mahal se encuentran un par de mezquitas, que si habéis tenido la suerte de venir de Pakistán semejan mucho a la mezquita roja de Lahore, un monumento que, estudiando las contradicciones de este, según mi punto de vista es mucho más impresionante. Los hindúes extremistas (ojo, que nunca he dicho que sean todos) que claman que el Taj Mahal es un templo hindú lo hacen porque desde el siglo 17 solo los musulmanes tienen allí sus rituales (en cierta manera normal siendo una mezquita) y el sitio se encuentra cerrado los viernes de 12:00 a 14:00h para oraciones y durante el mes de Ramadán

Una de la cosas que más me gustó, tanto de los templos hindúes, como de las mezquitas (en Pakistán, en Irán eran otra cosa…) era el entrar descalzos a la zona y que se trataba de un espacio público, abierto y con un aire y respeto especial, algo que no vi por ningún lado en este caso, solo vi dinero, dinero, dinero, foto, foto, foto.
Si bien es cierto que supuestamente tanto al mausoleo como a la mezquita se ha de entrar con los pies descalzos o tapados, algo que, si bien intentan desde la entrada, no obligan (por ejemplo, como en el caso de los templos Sij o incluso de los templos hindúes).
En general me pareció una pena que todo el interés por el sitio sea meramente «por la foto» o «por el dinero» uno por el lado de los visitantes y el otro por el lado de la ciudad que lo hospeda y sinceramente me sentí mal después de haber contribuido a seguir la misma rueda por aquello de «Has de ir al Taj Mahal«, es decir, por la foto (y la muestra justo abajo).

¿Qué haría en otra ocasión si la tengo?

Probablemente, a menos de que las cosas cambiaran, en vez de malgastar mi mañana haciendo cola y siendo registrada por 1000 rupias (que hoy en día es más) me iría al otro lado del rio, a los jardines de victoria y disfrutaría de las hermosas vistas desde allí a cualquier hora del día, me leerla un libro en los jardines y pensaría en todo eso, todo lo que se me pasó por la cabeza mientras estaba allí dentro. Incluso hasta me daría para hacerle la foto de rigor.

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Un poco de sur

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