Última actualización / Last update: febrero 2nd, 2020

Este mayo ha sido un mes loco, de los más locos de los últimos años. Desde hace 6 meses que dejé todos los clientes y decidí dedicarme al blog y al crear contenido por completo, han sido 6 meses intensos pero ninguno como mayo. Mayo era el último mes de «estabilidad» en esta montaña rusa que he decidido tener por vida.

En mayo llegaron un par de pequeños proyectos a la agencia, uno decidí tomarlo y al otro me negué por que mi tiempo al final vale mucho más de lo que mucha gente puede pagarme por horas, es algo que he aprendido a valorar a lo largo de estos últimos 3 años, apenas ocupé unas 5 horas en aquello y volví a lo que hago desde enero (con mayor o menor éxito) dedicarme a los dos blogs. Pero aparte de eso, todo el mes he estado preparándome para volver a saltar al vacío (la última vez fue en enero cuando cerré mi último cliente grande) para partir en esta ruta a África que espero sea una de las mayores aventuras de mi vida. (¿No te has enterado? Salimos a Sudáfrica el 9 de junio).

Este mes he disfrutado y valorado como nunca las conexiones sociales, algo que intenté ya reconstruir durante los últimos meses por más complicado que sea mantenerme en contacto, dejé de ponerme excusas para no enviar esos Whatsapps y comencé a inmiscuirme un poco más en la lejana vida de mis amigos. Pasé algunas horas buscando entre el teléfono y enviando mensajes a amigos que no veía hace mucho tiempo con la intención de volver a encontrarlos. Ha sido reconfortante, pero también ha sido agotador. Acostumbrada a estar la mayoría del tiempo sola, pasé una semana casi entera en Barcelona llena de reencuentros con viejas amistades que me dejaron sin energía (y que disfruté muchísimo).

De mayo también amé mi capacidad de adaptación. Durante este mes he tenido una lista enorme de cosas por hacer antes de cambiar de continente y poco a poco las he visto tachadas en la libreta demostrándome a mi misma una vez más que sí, que puedo hacerlo, y que bajo presión soy aún más asertiva que nunca. Pero tanto tute también me terminó pasando factura y odié estos últimos días del mes que terminé en una crisis por haber perdido el avión que me reuniría con Jesper en Bremen (me olvidé el puto DNI en casa y no me di cuenta hasta que estaba en la fila de facturación) y que además me postró en cama durante los dos últimos días con las defensas por el suelo y una gripe horrible.

De mayo también odié el hecho de que el universo parecía estarme recordando que todo lo que no haga ahora aquí no podré hacerlo en un par de semanas. Tuve que reparar la fuente de alimentación de la tarjeta gráfica de mi portátil y la tontería me costó nada más y nada menos que 300€ más el día sin tener acceso a él y el dolor de cabeza de pensar que incluso podría ser algo peor y que ya no tenía tiempo para estas tonterías. Por otro lado, mirándolo por el lado bueno, mejor que me pasara aquí que en medio del desierto de Namibia.

Respecto al negocio, la empresa sigue funcionando a la perfección, justo en mayo cumplió un año desde que comencé a facturar con ella (aunque la creé en Octubre de 2017) y si bien la mayoría del groso que se factura hoy en día (un 85%) viene de los dos blogs que mantengo, un 15% viene de clientes que se mantienen bajo el nombre de la empresa pero que he derivado a personas que trabajan conmigo. De esta manera puedo generar algo de dinero fuera del contenido, pero tengo mucho más tiempo libre y solo tengo que estar pendiente de las cosas más importantes porque me fío de mi equipo. Mientras la facturación siga creciendo y pueda seguir derivando no puedo estar más feliz.

Odio y seguiré odiando la complejidad de los impuestos y este mes he tenido que cerrar impuestos en Alemania (por los pocos meses que me mantuve como residente y autónoma alli), en España (por lo mismo) y en Estonia (por la empresa). La verdad es que es algo que al principio me tomaba con interés y me hacía hasta gracia, pero después de tener que darme contra la pared en tantos países ya me tiene un poco negra.

Amé haberle devuelto al vida a nomadadigital.org y reorganizar el contenido, hacerlo un poco más personal y adueñarme del término que siempre había enlazado con estafadores. No, no voy a permitir que me ganen, yo también formo parte de esto y está en mis manos ser una parte más visible. Reorganice absolutamente todo, simplifiqué el proceso de registro (para acceder a las ofertas de trabajo remoto) y junté las dos listas de emails para poder repartir mi tiempo de manera justa sin olvidar ni a unos ni a los otros usando el único punto de encuentro, yo.

Dicho todo esto mayo ha sido un mes intenso y sinceramente espero que junio lo sea también porque eso significará que los planes están saliendo adelante como esperábamos. Veremos con que llego dentro de un mes.

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Valen

He llegado desde muy lejos con mis trucos, mis complejos, Una maleta llena de trastos y un cuaderno lleno de cuentos. Soy la mitad de este viaje.

3 Comentarios
  1. Estoy interesada y también soy afrocolombiana
    Vivo en estados unidos y me gustaría ser una nómada del mundo como tu e ir contando todo lo k ocurre en mi vida cotidiana

  2. felicitaciones valen espero coniocer mas de tu forma de trabajo mi nombre es alvaro augusto aca dedes colombia un beso para ti

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Última actualización / Last update: noviembre 11th, 2019

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