Última actualización / Last update: agosto 27th, 2019

Dejamos nuestro piso en Goa con la intención de seguir bajando por el país hasta llegar, en algún momento a Madurai, desde donde tomaríamos el vuelo a Sri Lanka a finales de octubre.

Salimos de Carmona el primer fin de semana de octubre y fue un tremendo error, por desconocimiento y desconexión nos encontramos en medio del fin de semana largo más importante del país, la celebración del nacimiento de Gandhi. Durante este fin de semana TODA India se muda a la playa (o al menos eso parecía) y por lo tanto Goa y la costa de Karnataka estaban a reventar (atención al primer fin de semana de Octubre si estáis por el país).

Nos enteramos tarde de todo esto porque habíamos reservado una habitación en Calangute por 500 rupias la noche, pero justamente al llegar el tipo nos dijo que estaba llena (lo más probable es que la tuviese alquilada para ese fin de semana dede hacía meses y ni se acordaba de nosotros) por lo que ese mismo día nos quedamos sin donde caernos muertos y todo lo que encontrábamos no bajaba de 4000 rupias la noche.

Con un poco de ayuda de Booking (y porque básicamente era su culpa) pasamos todo el día entre unas y otras y se hicieron cargo de un alojamiento que encontramos cerca a la playa donde nos cobraron 2000 rupias la noche. Se da la casualidad de que la habitación de Calangute la habíamos reservado para 4 personas (eh?) por lo que conseguimos que en el alojamiento, en vez de darnos dos habitaciones, nos dieran una habitación dos noches y así fue como por pura suerte nos ahorramos 4000 rupias de alojamiento en el fin de semana más ajetreado del país.

Realmente Calangute estaba a reventar y no era nada agradable andar por ahí, por lo que pasadas las dos noches dejamos Goa y nos largamos a Karnataka pensando que allí todo iba a estar más tranquilo. Revisando un poco el mapa de cosas por hacer dimos con Murdeshwar, una pequeña ciudad en la costa oeste de India que se conoce por el templo en el que reina una ENORME estatua de Shiva de 37 metros (la segunda más alta del mundo).

Tomamos un bus a Panjim por 30 rupias cada uno, de allí otro a Margao por 40 cada uno y de allí un tren corto a Murdeshwar por 360 rupias ambos. Sin duda alguna habíamos vuelto a la India de la que tanto habíamos querido escapar, todo a reventar, precios por las nubes y un caos tremendo.

Llegamos a Murdeshwar ya de noche mientras lloviznaba, decidimos buscar alojamiento en el camino que separa la estación de tren al puerto de la ciudad (unos 2 km) y nada podía comparar nuestras caras de sorpresa cuando nos pedían hasta 8000 rupias por una habitación. La pesadilla aún no había terminado.

Intentamos salir de allí pero TODOS los buses y los trenes que salían de la ciudad ese día estaban llenos y finalmente, después de pasarnos por el templo (donde decidimos no entrar porque la cola era infinita o más) y de comer el un restaurante cercano por 500 rupias, decidimos volver a la estación de tren y hacer allí la noche.

Al día siguiente, desde la salida de la ciudad, justo al lado de la estación de tren, conseguimos pequeños buses que hacían el trayecto hasta Honnavar por 25 rupias cada uno (ósea, de vuelta), la ciudad más «grande» desde donde salía transporte al interior. Habíamos decidido dejar la costa para intentar evitar al máximo todo esto y fue la única ruta a la que pudimos acceder con rapidez.

Desde Honnavar tomamos un bus a Sagar por 190 rupias ambos y encontramos un pequeño hotelito en la ciudad por 650 rupias la noche, muy cerca de la estación de buses y tren.

Karnataka, la otra India

En Sagar no había gran cosa, pero sabíamos de unas pocas cascadas alrededor y desde luego lo que había era tranquilidad y una cama a un precio accesible, pero la sorpresa nos la llevamos en general al volver a Karnataka.  Al salir de la estación de buses los conductores de tuk tuk llevan un uniforme marrón y hacen fila, no se abalanzan sobre ti. La mayoría cuenta con cuenta kilómetros y sus precios  (porque los pusimos a prueba) parecen legítimos.

Más sorprendente aún, en el hotel, el Sri Madhura, se mostraba una lista de precios con las habitaciones, una lista de precios tanto en hindi como en inglés. Las 650 rupias por la habitación si bien no eran los precios del norte del país tampoco era la calidad del norte del país. La habitación estaba bastante limpia, contaba con baño privado, wifi y agua caliente en un edificio relativamente nuevo.

Sagar

Decidimos quedarnos un par de noches en Sagar, desde donde visitamos las Jog Falls, las segundas cascadas más altas de India, puedes llegar en bus por 50 rupias por persona y pagar la entrada, por otras 50 rupias por persona, no es nada «especial» pero es bonito y solo rodeados de locales.

En Sagar encontramos un restaurante que nos encantó donde Jesper se enamoro de las pakodas de cebolla, las mejores que probamos en todo el país. El inglés por la zona era mucho más limitado que en el norte o en la costa pero la actitud, curiosamente, mucho más abierta, ordenada y amigable.

Desde Sagar aprovechamos para encontrar pequeñas paradas por el camino de cosas que parecían interesantes saliéndonos de la ruta, nadie parecía pasar por Karnataka y nos había parecido, hasta ahora, uno de los estados más tranquilos del país.

Chikmagalur

Tomamos un bus a Chikmagalur que duró unas 2 horas por 330 rupias ambos, si ya nos habíamos hecho aficionados del bus en Karnataka directamente fue la única forma de transporte que usamos, descubrimos otro mundo casi igual de interesante que el anterior.

Un vez en Chikmagalur encontramos habitación, después de caminar un poco, en un hotel llamado Vishnar Residence por 600 rupias la noche. Nuevamente la habitación era limpia, con baño, televisión por cable y wifi.

Chikmagalur nos llamó la atención por sus alrededores, montañas y caminatas que hasta ahora no habíamos realizado en ningún lado del país y de las que desde luego teníamos ganas.

Mullayanagiri

Nuestra primera meta fue Mullayanagiri, la montaña más alta del estado (1950 metros), para llegar tomamos un pequeño bus justo en la estación enfrente al hotel hasta Sapadhi (Bada Banghiri) por 40 rupias cada uno y allí les pedimos que nos dejaran en el inicio de la caminata. Supuestamente el bus volvía a la 1 de la tarde, o eso fue lo que nos dijo el conductor, por lo que comenzamos el ascenso con la intención de volver a estar en la carretera para entonces.

Lamentablemente el tiempo no estaba de nuestro lado y el monzón hacía presencia obvia, aún no llovía, pero estaba por venir. Por otro lado, nos equivocamos de camino y terminamos en cualquier otro lado intentando llegar a la cima (a la que también se puede llegar en coche pero no tiene la misma gracia) y en algún punto estábamos literalmente escalando. Para acabar de ponerle el broche de oro al día yo tenía la regla y me estaba matando.

No sé si era por el verde o porque esta parte de India (donde no intentan estafarnos cada vez que nos subimos a un bus) estaba gustándonos, pero estábamos de buen humor, nos lo tomamos con filosofía y después de unas risas y unas pocas caída llegamos a la cima y justo cuando eso sucedió se largó a llover como si no hubiese un mañana.

Los impermeables no tenían ningún tipo de sentido, estábamos empapados. Nuestra meta era llegar al camino antes de la 1pm para tomar ese supuesto bus y así lo hicimos, solo que el bus nunca pasó y terminamos esperando, empapados y con más agua cayéndonos encima, durante más de 1 hora.

Al final decidimos caminar por la carretera, unos 9 km hasta llegar al pueblo más cercano donde probablemente encontraríamos algún medio de transporte. En esas nos cruzamos con Vivek en su moto, que al vernos paró, se partió de risa y se ofreció a llevarnos a tomar algo.

Ambos nos montamos en la moto de Vivek, lo invitamos a un café y después de una charla de lo más interesante nos despedimos cosa de una hora después cuando un bus en nuestra dirección pasó por al lado. Finalmente por 10 rupias cada uno conseguimos volver a Chikmagalur y meternos en el agua caliente en la ducha del hotel.

 

Belur

También desde Chikmagalur visitamos Belur, en apenas 45 minutos y por 30 rupias por persona nos plantamos en la ciudad con la intención de visitar el templo de Chennakeshava que data de 1117 (aunque tardó más de 100 años en construirse).

Chennakesava es una de las formas de Vishnu, por lo tanto dedicado a su imagen, sus esculturas describen imágenes del Ramayana (ya os hablamos de él en Hampi). El templo incluye curiosamente también imágenes de Buddha. La entrada al templo es gratuita.

Belur, Karnataka

Comimos en Belur por 600 rupias y compramos unas estatuillas en metal de 3 de nuestros dioses favoritos, uno de los souvenirs que más nos gustan del país, por 300 rupias.  Cuando se terminó el día volvimos a Chikmagalur tal y como habíamos llegado.

Teníamos interés de hacer más cosas alrededor de la ciudad, hay MUCHAS opciones de cascadas y caminatas, pero lamentablemente el monzón no nos estaba ayudando así que decidimos seguir con nuestro camino a Mangalore.

 

Mangalore

Mangalore es una de las ciudades más importantes del estado, aunque nosotros solo la usamos como paso intermedio entre el que sería nuestro siguiente destino porque estábamos evitando al máximo las grandes ciudades. Nos alojamos 3 noches en Mangalore mientras aprovechamos el tiempo para ponernos al día en el trabajo y comer como cerdos (no os voy a mentir).

Nos alojamos en el hotel Highland Residence por 650 rupias la noche, nada fuera de lo normal pero decente, limpio y bien situado.

 

Madikeri

Madikeri es una pequeña ciudad del interior de Karnataka, de unos 40.000 habitantes, no hay nada ‘especial para el turismo» allí pero si algo cercano que nos llamó muchísimo la atención, el monasterio budista de Namdroling.

Durante nuestros días en Madikeri nos alojamos en SRM Lodge por 700 rupias la noche, tenían habitaciones más baratas en la parte inferior pero aún teníamos trabajo pendiente y queríamos descansar bien por lo que preferimos la de 700 rupias con baño privado.

En Madikeri puedes ir al fuerte y visitar las callejuelas pequeñitas de los alrededores.

 

Namdroling Monastery

Desde Madikeri tomamos un bus a Kuchanagar por 30 rupias cada uno y de allí otro a Bylakuppe por 10 rupias cada uno. Bylakuppe es el segundo enclave tibetano del mundo, después del popular Dharmshala en el norte el pais y no se encuentra en las montañas sino en el medio de Karnataka. En 1960 el gobierno del estado de Karnataka cedió 12 kilómetros cuadrados para este enclave, junto con esto, el gobierno de India creó escuelas especiales para Tibetanos con educación gratuita, seguridad social y becas para aquellos estudiantes más excelentes.

Después de Bylakuppe se crearon dos enclaves más en el estado haciéndolo el estado indio con mayor refugiados tibetanos del país y del mundo, los tibetanos tienen permitida la residencia en el país y ha de ser renovada anualmente, se les provee de un libro amarillo, una especie de pasaporte, que les permite viajar al exterior.

El monasterio de Namdrolimg es el centro de aprendizaje Nyingma más grande del mundo y es especialmente conocido por su interior dorado, interior que no pudimos visitar porque se encontraba en restauración (ouch). Aún así nos encantó pasar por este rincón del mundo donde aprendimos muchísimo y nos vimos en otra dimensión.

 

Mysore

Volvimos un poco a la civilización durante nuestros días en Mysore. Nos alojamos en la ciudad un total de 5 noches (muchas más de las necesarias pero nos gusta ir con calma) aprovechando nuevamente el tiempo y el buen internet para trabajar y ponernos al día con la vida online. Mysore fue una vez la capital del reino de Mysore (durante más de 600 años), hoy en día es considerada la capital cultural del estado.

Obviamente durante esos días también aprovechamos para visitar la ciudad, sobre todo para pasearnos por el palacio varios días. El que fue la residencia de la dinastía del reino de Mysore, inspirado en los palacios franceses, es hoy en día una de las atracciones turísticas más visitadas del país con más de 6 millones de visitantes al año.

Por la noche el palacio ilumina sus casi 100.000 bombillas durante aproximadamente una hora, de las 7:00 pm a las 7:45 los domingos y apenas 5 minutos de 7:40 a 7:45pm (como os podéis imaginar el costo de tal iluminación es alto).

En Mysore nos alojamos primero en el Hotel Garden city por 450 rupias la noche, pero se encontraba bastante lejos de todo así que luego nos mudamos al Star Residency por 600 rupias la noche en habitación doble con baño privado y wifi en pleno centro de la ciudad.

 

Hampi

Por supuesto no íbamos a dejar Hampi fuera del mapa, Hampi fue de hecho el primer lugar del estado que visitamos pero para entonces no teníamos intención de hacer nada de lo que os hemos mencionado en este post.

A Hampi le hemos dedicado una guía entera porque sinceramente podríamos habernos pasado allí un mes entero y fue uno de los lugares que más nos gustó de toda India.

Si solo tienes una semanita para hacer algunas de las cosas aquí mencionadas entonces no te pierdas Hampi, para nosotros un indispensable en cualquier viaje a este enorme país

Mysore fue nuestra última parada en Karnataka, un estado en el que terminamos pasando más de tres semanas sin apenas haber escuchado nada de él y que nos encantó y sorprendió, de allí salimos a Kerala a disfrutar los que serían nuestros últimos días en el país.

Un poco de sur

Somos Valen y Jesper, almas de este blog y compañeros de viaje y de vida. Si quieres saber más sobre nosotros puedes hacerlo aquí

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