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La mayoría de los viajeros que pasan por Sumatra o la parte Indonesia de la isla de Borneo lo hacen en busca de orangutanes. El problema es que al igual que la mayoría del turismo con animales se hace de manera muy poco responsable y justo eso queríamos intentar evitar.

Si estás buscando opciones para ver orangutanes en Indonesia tienes que saber que es posible hacerlo en dos lugares. La isla de Borneo o la isla de Sumatra, pero eso lo trataremos más tarde, de momento vayamos al problema central, la destrucción del habitad de los orangutanes.

Según los datos de la WWF hacía un siglo contábamos con más de 230.000 orangutanes, hoy en día la población en la isla de Borneo no llega a los 100.000 y en la zona de Sumatra (donde estábamos) apenas si llegan a los 14.000, la mayoría de ellos no se encuentran en libertad y con estos números están catalogados como en peligro crítico de extinción.

 

Por qué están desapareciendo los orangutanes

«Orang» significa persona «utang» bosque. Orangután significa personas del bosque, nada más indicado para nombrar a estos preciosos animales que dependen de los arboles y el bosque para su supervivencia. La enorme deforestación de la zona, tanto por la tala de madera como por la substitución de los bosques por cultivos de aceite de palma es el principal motivo por el que se encuentran en peligro.

Se dice que solo un 50% de los orangutanes que viven en la zona (más o menos dependiendo de si se trata de Borneo o Sumatra) lo hacen de manera salvaje.

Lamentablemente hay otros motivos por el que los orangutanes sufren de la mano de los humanos, el tráfico de mascotas salvajes roba a las crías para transportarlas a lugares como Taiwan. Por cada orangután que llega vivo 4 mueren por el camino. Pero no es todo, en algunos lugares se han llegado a encontrar orangutanes como esclavos sexuales… Como veis toda la cuestión es bastante repugnante.

Lamentablemente la mayoría de esos turistas que mencionábamos al inicio cruza el mundo para hacerse una foto con un orangután sin preguntarse en que condiciones lo hace.

Ahora el segundo problema…

 

¿Orangutanes en libertad en Bukit Lawang?

Con todo esto que hemos dicho anteriormente lamentablemente el avistamiento de orangutanes en libertad es poco probable. Desconocemos la situación en Borneo, pero si estás por Sumatra seguro que ya habrás escuchado de Bukit Lawang, lamentamos informarte de que los orangutanes no se encuentran realmente «en libertad» en Bukit Lawang, sino que se trata de un centro de “rehabilitación”. En algunos casos incluso, desconocemos de si se trata de Bukit Lawang, en muchos de los llamados centros que abren al turismo, terminan capturando especímenes en libertad para poderlos mostrar al público, alimentando a los animales solo para crear “interacción on los humanos” y en general, perturbando su vida.

En Bukit Lawang, contra todo lo que se debería, los animales son alimentados (tienen hasta nombres propios) y en general, molestados para que en cierta manera posen para tus preciosas fotos de Instagram. Así que no, si vas a Bukit Lawang no estarás viendo orangutanes salvajes, y muy probablemente no lo estarás haciendo de manera responsable. Estarás en un zoo de mayores proporciones y con tendencias de circo. Si las practicas de la zona (y las de los turistas) se limitaran a simplemente ver los orangutanes en rehabilitación no sería ningún problema, pero lamentablemente la demanda de la foto con nuestros amigos ha hecho que el viaje responsable a esa zona sea casi imposible.

 

La opción salvaje, Ketambe

En búsqueda de alternativas en la misma isla de Sumatra acabamos dando con Ketambe. una pequeña población en medio de la selva a relativamente pocos kilómetros de Bukit Lawang, aunque su entrada se encuentra en una zona completamente distinta. Llegar a Ketambe es un pelín más complicado y tomará un poco más de tiempo, y es por eso que para los comodones no será la elección inicial dado que a Bukit Lawang hay infinidad de empresas que te llevan y traen desde sea el que sea tu ciudad de procedencia. Ketambe por el contrario está más o menos poco explotado.

En Ketambe los tours se pueden realizar de uno, dos o tres días y los avistamientos son de orangutanes en total libertad, orangutanes que no tienen ningún tipo de contacto con los humanos, no son alimentados y por encima de todo, no van a venir a hacerse la foto contigo.

Los orangutanes en libertad, al igual que cualquier otro animal en libertad, no van a aparecerse por tu camino solo porque hayas pagado un tour, por lo que es posible que pases 3 días dando vueltas por la selva y no veas ninguno (aunque poco probable), también es posible que si los ves lo hagas de lejos (desde luego no vas a ir a darles un mango) y es la manera más responsable que encontramos para sacarnos esa espinita de la cabeza.

Valió la pena cada segundo del viaje.

¿Cómo llegar a Ketambé?

Para llegar a Ketambe nuestro avión proveniente de Malasia aterrizo en Medan, de allí tomamos un Dimri al centro de la ciudad por 20.000 rupias por persona, luego un minibus a la estación de buses de Medan por 10.000 rupias por persona y un bus a Kutacane por 90.000 rupias por persona que hizo el recorrido en un total de 7 horas.

En Kutacane decidimos descansar ya que llegamos a la ciudad bien entrada la noche  para finalmente al día siguiente tomar un Labi Labi a Ketambe por 20.000 rupias por persona. Como ves un día y medio para llegar, nada que ver con el accesible (pero no recomendable) Bukit Lawang.

 

¿Dónde dormir en Ketambe?

La mayoría de los alojamientos de la zona ofrecen los tours al igual que sucede en Bukit Lawang, nosotros después de pasearnos un poco por la zona nos decidimos por Sadar Wisata Guest house donde pagamos 50.000 rupias (poco más de 3€) por una habitación doble rústica pero suficiente para nuestros estándares.

Allí conocimos a la familia que regenta el lugar, el hijo mayor, Pindra, ha decidido tomar el negocio de manos de su madre hace relativamente poco y junto con su mujer y su pequeña hija harán de tu estancia algo especial.

Él mismo era guía de la zona y nos contaba como poco a poco ha tomado más importancia, algo de lo que se alegra ya que en el pasado muchos de los jóvenes que se ganaban la vida talando arboles ahora se ganan la vida haciendo de guías para turistas, lo que les lleva a querer conservar y cuidar el bosque. Un cambio importante en el ecosistema de la zona.

 

Cómo ver orangutanes en libertad en Sumatra

Como Pindra, su mujer y sus tres hijos nos encantaron, decidimos tomar el tour con él. A la mañana siguiente Abdul, un amigo de la infancia y su pequeño aprendiz, Mario, nos pasaron a recoger por la guest house a primera hora. Nosotros nos decidimos por un tour de dos días y una noche y sabíamos que la posibilidad de no ver ningún orangután estaba ahí pero queríamos intentarlo.

Desde el principio tanto Abdul como su acompañante fueron un amor, nosotros éramos los únicos ya que no encontramos otros turistas en la zona pero es posible hacer el grupo con más personas si tenéis un grupo mayor, el precio no se reduce mucho ya que al final ellos cargan con el equipo para todos. La idea es caminar durante la zona el primer día, visitar el campamento, las termas naturales, dormir casi a la intemperie y seguir el segundo día hasta antes de comer.

Lo habitual es contar con al menos dos personas, el guía y su acompañante. Ellos se encargan de todo y aunque no sea lo que preferimos a la hora de hacer los tours, he de decir que con ellos fue como ir por la selva con un grupo de amigos. Con lo que pagamos incluyeron la comida y la cena del primer día además del desayuno y la comida del segundo día. Mientras nosotros dábamos vueltas en círculos por la zona, Mario preparaba el campamento y los ingredientes para cada comida.

Pagamos 350.000 rupias por día por persona (unos 20€), es decir un total de 1.400.000 rupias por el tour de dos días y una noche para ambos (unos 80€).

 

¡Orangután a la vista!

Pasaron varias horas hasta que no nos adentramos en la selva del todo y aunque aún no habíamos visto orangutanes si que nos habíamos encontrado algunos monos, insectos de tamaños alucinantes y una flora super interesante y única de la zona que Abdul nos explicaba con paciencia. Caminar no era fácil, los senderos no están marcados y realmente te sientes en medio de la selva.

Para medio día hicimos una parada junto al río, el primer campamento de la zona, allí donde suelen dormir aquellos que solo hacen el tour de dos días (es decir, nosotros). Allí encontramos un par de grupos más de turistas con sus respectivos guías, todos chicos de la zona que se conocen entre ellos. Descansamos cosa de una hora y cuando la comida estaba preparada comimos junto a Abdul y Mario, algo que lastimosamente no hicieron el resto de grupos de turistas donde «los blancos» comían a un lado y los guías a otro…

Mientras comimos aprovechamos para charlar con los chicos, enterarnos de sus vidas, de lo que haríamos el resto del día y de lo que quisieran contarnos, como les caímos bien y Abdul vio que teníamos tiempo, decidimos que dormiríamos en el campamento que se encontraba junto a las aguas termales, la idea era visitarlo al día siguiente para comer, pero los chicos creían que llovería por la tarde, lo que impediría cruzar el rio para visitarlas, así que para que pudiéramos verlas decidieron hacer un pequeño cambio de planes.

Mario salió con su mochila a preparar el campamento mientras nosotros aprovechamos el resto de horas de sol dando vueltas por la zona ya al otro lado del rio, Fue allí fue cuando los vimos por primera vez, a lo lejos, encima de la copa de los arboles, una madre con su pequeño. Abdul, que está entrenado para verlos nos apuntó hacía arriba emocionado, nosotros sinceramente lo habríamos esquivado sin darnos cuenta, apenas si se podía escuchar y desde luego era imposible verlo si no estabas extremadamente atento.

Orangutanes indonesia
No lo verás mucho per ahí hay dos orangutanes 😀

Ya pasado el primer avistamiento nos sentimos satisfechos y decidimos ir a disfrutar de las termas antes de que fuera tarde, los chicos tenían razón y se venía lluvia, así que nos dirigimos al campamento que se encontraba justo al lado del río y de ahí subimos hasta la localización de las piscinas.

Pasada cosa de una hora Mario vino a buscarnos preocupados por que la lluvia ya caía por la montaña y estaba en lo correcto, el cauce de rio ya había crecido unos pocos centímetros. Hicimos caso, volvimos al campamento cuanto antes y mientras preparaban la cena seguimos con nuestras charlas.

 

Orangután a la vista (¡otra vez!)

A la mañana siguiente el agua del río bajaba a toda velocidad, Abdul estaba en lo cierto, nos habría sido imposible cruzarlo a tiempo. Dejamos a Mario recogiendo el campamento y volvimos al ruedo, mientras hablábamos con Abdul le preguntábamos que tan cerca los había llegado a ver y si normalmente conseguía verlos con sus grupos. Nos comentó que el siempre lo intentaba y estaba muy al día de los movimientos. Nos explicó un poco más sobre las costumbres de estos particulares animales y seguimos por la ruta asumiendo que el de ayer sería el único orangután que veríamos estos dos días.

En cierto punto estábamos parados haciendo fotos y Abdul me tocó el hombro indicándome que hiciera silencio y señalando justo hacía enfrente y allí estaba… Otra madre con otro pequeño a apenas 2 metros de nuestras caras, esta vez hasta Abdul sacó su teléfono mientras nos decía que era uno de los encuentros más cercanos que había tenido desde que es guía.

La madre tuvo algo de paciencia y nos miró con calma mientras comía, pasados unos dos minutos decidió que no le gustaba eso de estar tan cerca y emprendieron su camino con el pequeño detrás mirándonos con ojos curiosos. Verlos a tan poca distancia me sacó las lagrimas de los ojos de inmediato, sobre todo porque apenas una media hora antes le había dicho a Jesper que me encantaría poder mirarlos a los ojos y justo eso estaba haciendo en ese preciso momento.

La magia duro unos 5 minutos, caminamos a su lado durante cosa de un minuto hasta que decidimos que era momento de dejarlos en paz, ya mucho nos habían dado con semejante regalo.

 

Después de ese momento volvimos a la guest house los tres visiblemente emocionados. Abdul nos terminó de mostrar parte del recorrido y algunas otras plantas y especies y llegamos justo para la hora de comer. Pindra y su mujer ya habían preparado la comida y nos estaban esperando en la mesa.

Guardamos ese momento de manera especial en nuestro corazón y es una de las experiencias más  hermosas de nuestros viajes. Indonesia comenzaba con buen pie y desde luego no sería la única sorpresa que nos tenía reservada.

 

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Un poco de sur

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