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Dejamos Varanasi cansados, con la idea de llegar al mar de alguna manera después de que el monzón frustrara nuestros planes de visitar las siete hermanas (los estados enquistados entre Bangladesh, Nepal y Bután). Nos quedamos en Varanasi un par de días extra esperando que las inundaciones del norte dieran tregua pero no fue así y la cosa comenzó a ponerse peor así que decidimos irnos al sur, a eso, buscar el mar.

Nuestra primera parada fue una rápida Kolkata donde nos alojamos en el albergue juvenil por 600 rupias, uno de los lugares más limpios de toda India. Al día siguiente tomamos rumbo a la costa en un tren que nos llevaría hasta una ciudad llamada Puri por 840 rupias ambos.

Puri fue una decepción nada más llegar, si bien el mar existía la playa no tenía nade de idílica, es más, a pocos metros había una pila enorme de basura (cuando digo enorme es igual de 10 metros) y en cualquier momento en el que te acercabas al mar podías ver a algún pescador cagando directamente en el agua, lo que te quitaba las ganas inmediatas de intentar remojarte en ella.

Encontramos en Puri una pequeña guest house llamada Love sweet house que parecía más bien abandonada o que tuvo sus mejores días. Eramos los únicos en el sitio y el dueño, por lo que nos habían dicho, estaba un poco ido de la olla, aunque no nos pareció peligroso en ningún momento. El lugar disponía de comida y conocimos a un chico en la zona que nos alquiló una moto para visitar los alrededores (le dimos una oportunidad a Puri, de verdad lo hicimos) así que decidimos quedarnos un par de días.

No encontramos nada especial, pero disfrutamos de los dos días en la moto dando vueltas por la zona y visitando algunos templos, en algunos casos junto a nuestra nueva compañía, desde luego estar un poco lejos de una gran ciudad ya eran como mínimo algo más cercano a lo que estábamos acostumbrados hasta entonces y aunque fuera sin el mar la cosa comenzaba a tornarse de otro color, quizá por fin íbamos a comenzar a verdaderamente disfrutar de India.

Finalmente pasados un par de días, cuando el tiempo en Puri no dio para más (no dio para mucho la verdad) tomamos otro tren de casi 15 horas para llegar hasta Vijayawada por 1200 rupias ambos. Nuestra intención era llegar a la otra costa, pero al no poder hacerlo en un día hicimos una escala, cruzar el país de costa a costa no iba a ser fácil y tampoco rápido, así que decidimos tomárnoslo con calma. Nunca estuvo en nuestros planes llegar al sur, pero no nos quedaba otra alternativa.

A todo esto, tanto nuestro paso por Puri, como en nuestro paso por Vijayawada cayó durante la celebración del Ganesh Chaturthi, la celebración del dios elefante que dura nada más y nada menos que 11 días. Gracias a nuestro movimiento pudimos verlo en su expresión pueblerina como en la gran ciudad, cada noche se suelen hacer pequeñas carrozas o puestos donde se celebra con estatuas de Ganesh gigantes y hay música y comida. La mayor fiesta se celebra el último día, el nacimiento de Ganesh y en ciudades como Mumbai es una completa locura, si quieres saber a lo me refiero podéis pegarle un ojo a Sense 8 🙂 (o buscarlo online haha)

En Vijayawada nos hospedamos en un hotel llamado Sree Vasudev por 650 rupias la noche y como no conseguimos irnos al día siguiente porque los trenes estaban completamente llenos, aprovechamos para trabajar y dar paseos por el centro de la ciudad. No sabíamos que íbamos a encontrarnos al otro lado del país, pero al final pusimos como rumbo Sri Lanka, para lo que aún quedaban un par de meses, por lo que podo a poco haríamos nuestra ruta hacía el sur sin estresarnos. Los cambios de planes son así.

 

Nos aseguramos ticket de tren para nuestro siguiente destino en cuanto pudimos, de Vijayawayda iríamos hasta Hospet, a unas 12 horas de tren por 660 rupias ambos y desde allí tendríamos que comenzar a hacer mayor uso del bus ya que la estupenda red de trenes que hasta ahora nos había traído y llevado a todos lados por esta zona del mapa comenzaba a quedarse corta.

Nuestro destino final se encontraba en las guías y se mencionaba como un remanso de paz, algo que nos parecía complicado encontrar en India, aún así decidimos darle una oportunidad y cruzar todo el país hasta encontrarlo por lo que llegados a Hospet, a primer ahora de la mañana, tomamos un bus desde la plataforma 11 que nos llevaría hasta Hampi.

Casi 6 días pasamos huyendo de India, pero las guías tenían razón, Hampi era otro mundo, un mundo que os explico en el siguiente relato mucho mejor.

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Un poco de sur

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