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Seguimos en dirección al valle Kalash, pasamos Chitral y cruzamos el paso hacía el valle, vimos un puesto de seguridad pero no vimos a nadie dentro así que continuamos. El camino transcurría al lado del rio con fuertes subidas al inicio y siempre sin pavimentar en un estado que solo recomendaría a motos o a Jeeps. A eso de medio camino se encuentra un puesto de Levies en el que podíamos tomar el camino hacía la derecha o la izquierda, ambos en dirección a 3 pueblos Kalash, los únicos que quedan de hecho. Allí mismo firmamos el registro de nuestro paso y tomamos el camino a la derecha ya que nos dirigíamos a Brumboret, pagamos 400 rupias de entrada (200 por cada uno) y continuamos.

No recuerdo cuanto nos tomó el camino, pero recuerdo que fue todo un acontecimiento porque al parecer, al no haber hecho noche en Chitral no nos tenían fichados en el viaje. Resulta que hay que hacer parada en la ciudad donde te dan un papelito de paso, sin eso se supone que no puedes pasar al valle, un papelito similar al que se supone te dan en Babusar Pass que tampoco vimos nunca. Nos hicieron esperar en una tiendita al ver que éramos extranjeros y el policía de la zona llegó de inmediato bastante acelerado porque no estaba preparado para nuestra aparición. Nos preguntó por nuestra escolta, la cual no teníamos y esta vez no porque la hubiésemos denegado, sino porque nunca nos cruzamos con nadie más que el Levie al que pagamos la entrada (que tampoco pareció sorprendido por no verla). Finalmente nos preguntó por nuestro destino, que para variar desconocíamos y dadas nuestras respuestas el pobre estaba completamente colapsado porque al ser dos en la moto no podía subirse con nosotros para acompañarnos el resto del camino.

Ya estábamos en el pueblo, la verdad es que si íbamos lejos probablemente iban a ser unos pocos 3 o 4 kilómetros, así que después de que hiciera sus llamadas y de que lo tranquilizáramos le dijimos que buscaríamos alojamiento y bajaríamos a verlo para solucionar el tema. Así fue como llegamos a uno de los últimos hoteles de la zona, un hotel precioso en una pequeña pradera llamado Hotel Kalash donde conocimos a Gul y a Asmat, dueño e hija del local. Después de una charla el se encargó de que su nuero (el marido de otra de sus hijas) que era policía, fuera el que nos ofreciera escolta para poder quedarnos en la zona, llamó al oficial y todo quedó solucionado.

Pagamos 800 rupias la noche y solíamos pedir la comida a la familia, por unas 450 rupias comíamos ambos. EL turismo, hoy en día casi inexistente, y la ganadería, son las principales fuentes de ingresos de los Kalash. El hotel además es precioso, con habitaciones de madera y todos ellos hablan un inglés perfecto.

 ¿Quiénes son los Kalasha?

Los Kalasha son una etnia indoeuropea a la que se le atribuye origen griego o descendientes de un pueblo de europea central, algunos los consideran «hijos» de los húngaros, aunque no se han conseguido establecer enlaces idiomáticos. Los Kalahsa habitan hoy en día en los valles de Murmet, Biriut y Rukmu, o como se conocen a nivel general el Valle Kalash. Lamentablemente su etnia se ha visto reducida por diferentes inclemencias como la guerra y la expansión del islam, se calcula que hoy en día no hay más de 3000 habitantes en la zona lo cual es preocupante teniendo en cuenta que en el año 1900 se contaban entre 100.000 personas, es decir, es un pueblo que está desapareciendo.

¿Cómo llegaron hasta allí? No lo sabe muy bien nadie. Se remonta supuestamente a la expansión del Islam en el subcontinente hindú, se dice que los Kalash encontraron refugio en los remotos valles que hoy en día habitan siendo casi inaccesibles para sus vecinos, estos valles se conocieron como Kafiristán que viene a significar «País de paganos». El islam no es ni ha sido el único «enemigo» de la población Kalash, también lo fueron las invasiones por parte de los Tocarios entre otros. Una gran parte de su población se vio dividida entre Afganistan y Pakistán siendo está última la única que sobrevive gracias a los esfuerzos del gobierno por ofrecer protección militar en caso de invasiones como la reciente Taliban.

Por otra parte, la reducción de su población no se debe solo a fuerzas externas, al parecer, por lo que nos contó Asmat Gul durante nuestra estancia, muchos jóvenes se transforman al Islam con la intención de llevar la contraria a sus padres como acto de rebeldía, a estos se les conoce como Sheiks y son más de la mitad de la población Kalasha que aún habla el idioma, aunque por la naturaleza de su conversión, han abandonado sus tradiciones ya que son completamente opuestas a la de sus vecinos.

¿Qué encontrarás en el Valle Kalash?

Una vez llegas al valle todo es distinto, las ropas son distintas, el idioma es distinto, la cultura es distinta, la comida y hasta la religión. Todo ello es evidente desde el primer momento. Son considerados únicos en el mundo por la diferencia de su cultura y religión, que supone ser el animismo, una forma antigua de Hinduismo, es decir, supuestamente antigua al islam o incluso al cristianismo. Si bien cuando entablamos conversación muchos se consideran ateos, por lo que no pudimos investigar mucho más sobre el animismo, algunos otros dicen creer en algo, pero no le ponen nombre lo cuál me pareció personalmente un pensamiento increíblemente maduro respecto a la religión teniendo en cuenta su enclave.

Valle Kalash Pakistán
Algo que llama sin duda la atención es la presencia de las mujeres en la cultura, a tan solo unos 5 kilómetros de Afganistán sus mujeres son visibles, visten prendas de colores, ataviadas como fiesta, son fuertes y no existe ni de lejos el mismo nivel de segregación. En cuanto llegamos lo vimos claro en la hija menor del dueño que envuelta en su llamativo vestido típico se encontraba trepada en un árbol jugando. Las mujeres llevan vestidos negros y largos adornados con colores y piedritas, la mayoría de hombres por otro lado ya no visten el vestido tradicional al haber adoptado el Shalwar Kameez típico del país.

Si bien la segregación por sexos es algo que apenas parece existir la mujeres son confinadas en el «bashaleni» durante su menstruación, una casa comunal en la que entran antes de comenzar el periodo y salen poco después de terminarlo al considerarse impuro, de la misma manera todos los nacimientos se dan en el bashaleni y cada pequeño pueblo Kalash tiene el suyo.

Leímos antes de visitar el valle que muchas niñas son casadas a edades tempranas, sin embargo nuestra muestra no pudo comprobarlo ya que al menos Asmat Gul, con sus 25 años aún estaba soltera y no tenía intención de contraer ningún tipo de matrimonio, en sus propias palabras «tengo mucho que hacer antes de casarme». Asmat estudia en Islamabad, donde deja su vestido Kalash y suele vestir un hiyab solo para pasar desapercibida y evitar preguntas incomodas, si bien el hiyab no es obligatorio o incluso común en Pakistán, especialmente en la capital administrativa, le ayuda a no tener que responder a preguntas sobre su soltería.

Si recorrer los pueblos encontrarás entramados de casas con terrazas interminables cual laberintos, las niñas y las mujeres se pasean por las esquinas y visten los vestidos tradicionales y cortes de pelo que las hace parecer guerreras apunto de entrar en batalla. Podrás también ver sus antiguos cementerios, con antiguos ataúdes a nivel de suelo (no enterrados) como muestra de uno de sus rituales más antiguos que hoy en día ya no se practica.

Nos habría encantado quedarnos más tiempo, Asmat nos acompaño por toda la zona y nos explicó sobre sus costumbres, nos habría encantado seguir con las charlas y los secretos, no había conocido hasta ahora etnia más interesante que los Kalash y desde luego no me imaginaba ir a conocerlos a apenas 5 kilómetros de Afganistan. Vale desde luego la pena la visita, siempre desde el nivel de la curiosidad, el intercambio de ideas y el respeto.

¿Cómo llegar al Valle Kalash?

Como mencionábamos existen varias pequeñas poblaciones que se reparten en valle, nosotros nos alojamos en Brumboret y llegamos con nuestra propia moto. Si es tu caso prepárate para el camino. El portátil de Jesper no resistió la carretera y al llegar descubrimos la pantalla rota.

Si viajas en transporte publico puedes ir de Chitral a Aini en minibus, lo ideal en ese caso sería hacer noche en Chitral y hacer tu registro en la policía donde muy seguramente te asignarán un guardia de seguridad. Como comentamos en el post nosotros no lo teníamos porque no dormimos en Chitral y desconocíamos este paso y tuvimos la suerte de que no hubiese un guarda en el puesto de control cuando pasamos la entrada an valle.

Desde Aini salen pickups y 4x4s a la zona, no hay muchos y no sabemos los horarios así que lo mejor es ir con tiempo y preguntar. Obviamente también es posible acceder en tour.

Como siempre, y sobre todo en el caso de Pakistán, si tienes información actualizada te agradecemos que la dejes en los comentarios.

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Un poco de sur

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