El maldito viento patagónico

El viento me despertó a las seis de la mañana. Sacudía la tienda de campaña de mala manera. No os podéis imaginar lo que es el viento por esta zona. El cierzo es una mierda, el viento escocés es una mierda… ¡ESTO ES VIENTO! Como apenas tuvimos tiempo de poner la carpa en condiciones, decidimos levantarnos y desmontarla por miedo. Comimos el último trozo de pan que nos quedaba -¡delicioso desayuno!- y nuevamente nos plantamos en la frontera a buscar suerte.

*Pshht lee la parte anterior aquí

Juan nos subió en su camión. Don Juan, un hombre sin prisas y el cual me aseguró que había tenido suerte; pues no suele subir a nadie a menos de que le caiga simpático. ¡Agradecí mi suerte!  Juan nos dejó en Rio gallegos, entrada la ciudad. Nos comentó que para ir a el Calafate lo mejor era pararnos en Guer Aike. Caminamos un par de kilómetros hasta que otro camión se nos acercó. No voy a mentir, no recuerdo el nombre del camionero, pero lo que sí nunca olvidaré será el aspecto de ese camión. Es el camión más limpio y ordenado en el que hemos estado. Casi daba miedo mancharlo… ¡impoluto! Desde Río Gallegos hasta Guer Aike habían unos treinta o cuarenta kilómetros… hasta allí nos llevo él… debajo de un puente… otra vez en medio de la nada… con el viento más fuerte que nunca…

Animales Patagonia

De Gallegos a Calafate pensamos que no sería posible. El viento era tan fuerte que teníamos que caminar de espaldas por miedo a las piedras que levantaba -los golpes en la cara eran bonitos-. Avanzábamos cien metros cada quince minutos y pasaba un coche cada media hora… ¡Imposible!

Nos sentamos al lado de algo que parecía resguardarnos medianamente. Intentábamos levantarnos cada vez que veíamos a alguien. Casi apunto de perder la esperanza apareció Mariano, con una furgoneta de turismo con asientos de cuero y totalmente vacía. Resulta que la furgoneta tenía que pasar una revisión y que por eso hacia el camino ese día. De un solo vuelo llegamos a el Calafate. Unas tres horas después y con el viento de cara.

Total: 368 km

Sigue leyendo: De la pampa al hielo, Perito moreno

Un poco de sur

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