Recuerdo que desperté esa mañana contenta de que el baño de masas terminará ese mismo día. Durante el fin de semana del 8 de marzo asistimos a conciertos y fiestas y tuvimos a 3 personas más durmiendo en nuestra pequeña mansión de 33 metros cuadrados mientras celebrábamos el cumpleaños de Jesper. Además, durante esa semana  también había tenido varios eventos con otros bloggers, Aunque se canceló ITB (que en su momento tildé de exageración, menuda idiota) ,muchos de los networkings se realizaron igualmente, cuanto me habría gustado enviarme un mensaje al pasado y decirme: no vayas, no vale la pena. En parte también me alegro de que esa semana hubiese sido tan socialmente intensa, porque teniendo en cuenta lo poco que salgo hizo la función de todas mis interacciones sociales de al menos un mes.

Total, el domingo cuando se iba todo el mundo yo ya me encontraba un poco mal, se lo atribuí al cansancio de la fiesta, pero el lunes apenas pude levantarme de la cama, fue realmente ese día en el que todo comenzó a tener sentido en mi cabeza. Menos de una semana antes estaba de fiesta con cientos de personas y ese día me encontraba en la cama, habiendo dormido 10 horas, sintiéndome como si me hubiesen dado puñetazos en grupo. Por primera vez me tomé todo esto en serio, supongo que fruto de la ´paranoia comencé a leer las noticias y decidí, que aunque lo mío probablemente fuese solo un resfriado, iba a quedarme en casa, eso fue el lunes 9 de marzo, el inicio de mi cuarentena.

Los primeros días, de la negación al miedo

Esa semana fue horrible, poco a poco el miedo comenzó a apoderarse de mi, no por estar encerrada sino por estar enferma. El martes pude salir de la cama pero me encontraba mal, era como si todas mis energías se hubiesen esfumado, luego me entró la tos y mi paranoia comenzó a aumentar. Leí por ahí sobre hacer un seguimiento de mis síntomas por si la cosa no era un simple constipado y realmente se ponía mal, así que comencé un pequeño diario donde escribía lo que sentía (y lo que me pasaba por la cabeza en frases inconclusas). Esa misma noche comencé a tener problemas respiratorios pero se lo adjudiqué a una posible “bronquitis” que me suele dar cuando tengo ataques de alergia y a veces con constipados (la maravilla de vivir con asma).

El miércoles me asusté de verdad, para entonces aquí en Berlín apenas se había tomado alguna medida, la cosa en España ya comenzaba a ponerse un poco sería, ya se comenzaban a cancelar eventos menos multitudinarios y por primera vez me sentí como una imbécil por haber asistido a esas “inocentes” quedadas porque “esto era solo una gripe”. La cosa se tornó en negra cuando comenzó a dolerme el pecho, algo que sinceramente NUNCA me había pasado, sentía una presión constante como si alguien estuviera apoyándose en mi todo el rato, pero como tenía mejores energías volví a intentar tranquilizarme, me sentí como una loca y seguí con lo que puede de mi vida.

El jueves por la noche casi no pude dormir, me costaba respirar. Durante las horas que pasé estirada en la cama la presión en el pecho aumentaba, era tanta que era como si alguien estuviese sentado encima. Logre cerrar los ojos pero me desperté con un ataque de ansiedad y llorando, ese mismo viernes al despertar intenté llamar a las lineas de atención y no conseguí pasar del tono de ocupado. Como la presión en el pecho había disminuido (comparado con la noche anterior) decidí volver a tranquilizarme e intenté nuevamente seguir con mi rutina.

Esa misma noche me sentía sorprendentemente mucho mejor, la verdad es que llegué a asustarme, hoy escribo esto con las notas que apunté esos días y recuerdo tomarme la temperatura cada 3 horas porque que me dije a mi misma que si la temperatura me subía ya no se trataba de mi paranoia volviéndome loca, tenía que ir a un médico. La temperatura por suerte nunca subió, el dolor del pecho disminuyo considerablemente hasta desaparecer un par de días después y hoy en día (casi 10 días después) sigo con un poco de tos pero nada que me quite el sueño.

En mi pequeño diario apunté también los acontecimientos de ese fin de semana, cuando Jesper finalmente se dio cuenta de la gravedad del problema. Hasta entonces me había dicho que “miraba mucho las noticias” (algo de razón tenía). El sábado (día 6 de mi encierro) hizo buen tiempo, y después de llevar toda la semana trabajando bajo un cielo gris Jesper salió a jugar basket, él solo. Luego quedó con un amigo y pasearon por la ciudad con una cerveza en la mano. Al ver mi preocupación de los días anteriores me preguntó si creía que debería salir, le dije que no, pero que sinceramente trabajando repartiendo paquetes ya había estado en contacto con mucha gente y que de hecho en cierta manera le animaba a hacerlo. Le pedí que no entrara en ningún bar pero que disfrutara porque muy probablemente sería la última vez que saldría en mucho tiempo. No me equivoqué.

 

La aventura del mes

Le dije que el martes iría a reponer la despensa y hacer un par de cosas pendientes porque tenía la sensación de que la cosa escalaría rápidamente en Alemania, él ya estaba trabajando más de 10 horas al día y yo estaba todo el día en casa encerrada. Así pues el martes 17 salí por primera vez, salí temprano y me dirigí al centro, vi como el metro iba casi vacío pero el resto de la vida en la ciudad parecía no estar alterada en absoluto. Algunos de los que subían en transporte público usaban mascarilla, otros guantes, la gente esperaba a que otros abrieran la puerta para no tocarla. Por primera vez en mi vida fui segundo a segundo consciente de donde se encontraban mis manos intentando evitar al máximo el contacto con cualquier superficie, te vuelves un poco loco si me preguntas.

Recuerdo bajar las escaleras eléctricas con las manos en los bolsillos evitando el impulso de ponerlas el rail, de hacer equilibrio en el metro para no tocar las barandillas, de cruzar medio Primark casi desierto hasta la sección de atención al cliente donde cuatro trabajadoras hablaban preocupadas sobre la situación y su trabajo. Cambié lo que tenía que cambiar, hice mi segunda vuelta, conseguí comprar tres botes pequeños de desinfectante para Jesper, visité el super y volví a casa cargada hasta las tetas porque intenté hacer sola compra para al menos dos semanas. Tampoco me equivocaba, al día siguiente se comunicaban las primeras medidas en Berlín, se comenzaban a cerrar los primeros comercios y los primeros bares. Me alegro haber podido evitar la histeria de compras de los siguientes días.

 

Creo que lo tengo bajo control

Volví a casa y aquí he estado desde entonces, vivo en un bajo y aquí no aplauden a las 8 de la noche o vete a saber, si lo hacen no me entero. El sol como mínimo ha comenzado a brillar desde hace poco más de una semana y es bonito no tener que vivir con la luz del escritorio encendida porque por fin la luz vuelve a colarse dignamente por mi ventana. Intento ventilar cada dos días, aunque aún haga algo de frío, y todo lo que veo son los balcones de los vecinos del otro lado de la calle.

El vecino del primer piso, al que he apodado cariñosamente como “el calvo” apenas sale algunas veces, creo que desde hace unos días que está en casa porque nunca lo había visto en mi vida, o igual soy yo que ahora miro por la ventana. Normalmente sale cuando habla por teléfono o para fumar un cigarrillo. Tiene suerte de que a él el sol si le llega directamente, le envidio un poco cada vez que se me va la mirada. La vecina del segundo le dedica su tiempo a las plantas, no la veo mucho pero cada mañana sobre eso de las 10 sale a pegarles un vistazo y a regar las que ve secas. Los vecinos del tercero parecen ser miles o estar haciendo la colada de todo el año desde hace una semana porque no paran de tender y destender ropa en el balcón, nunca los he visto, pero casi cada día que levanto la mirada la ropa es distinta.

Desde mi escritorio también veo los tres balcones del edificio de al lado, me encanta el del segundo piso con un poster de algún tipo de boyband que aún no he podido identificar tapando la mitad de la ventana (con el poster hacía afuera), no entiendo muy bien el sentido pero me saca una sonrisa. No tengo ni idea de quien vive en ninguno de esos balcones, no están decorados, no hay plantas, nunca he visto a nadie. Me pregunto si probablemente es porque no miro lo suficiente, la realidad es que nunca me ha preocupado especialmente, supongo que es la costumbre de estar todo el día en casa como rutina.

Luego llegó el jueves 19, cuando me desperté nuevamente llorando y temblando cuando Jesper salió de casa. Me sentí tan mal durante los siguientes 4 días que apenas conseguí hacer algo productivo con mi vida, vi con miedo y preocupación como la situación avanzaba en España, en Estados Unidos donde se encuentra mi tio y en Colombia, donde está mi abuela de casi 80 años y me sentí simplemente derrotada. Es curioso como para haberme pasado media vida (probablemente más) con la familia repartida en el mapa de golpe la distancia parecía enorme, de golpe noté el aire que me separaba de todos mis seres queridos era denso e impenetrable y de que en este mundo que ha sucedido en apenas pocos días, un mundo sin aviones, sin movilidad, sin libertad…. lo daría todo por poder pasar las tardes con todos ellos comiendo como cerdos y jugado a las cartas. De golpe tener un blog de viajes perdió todo el sentido.

Durante esos días desaparecí de las redes, todo lo que antes apenas me importaba ahora me parecía completamente mundano. Me pregunté el sentido de mi vida, de lo que hago  y volví a recordar que habría dado el cancelar todos los aviones del mundo por estar todos en una pequeña casa en la montaña, juntos, como quizá no lo estamos desde hace al menos 20 años. Me sentí mal por ser “la negativa”, por no poder dibujar arcoiris o hacer zumba por la mañana. Me sentí mal por no poder ni tan solo continuar con mi rutina (ya de por sí bastante aislada) y con mis planes de simplemente avanzar con el blog y el trabajo durante estos meses (el plan que tenía antes de que todo esto explotara).  Los últimos 7 años de mi vida han girado en torno de viajes que ahora ni existían ni parecían tener el más mínimo sentido.

 

Ahora sí, creo que lo tengo bajo control

El lunes 23 cumplí dos semanas de aislamiento, descontando aquella megaescapada del martes pasado. Me alegro de haber pasado esos 4 días encerrada en mi cerebro, poniendo en duda todo lo que hasta entonces daba por hecho y decidí compartir mis ansiedades en las plataformas que tengo porque estoy segura de que no soy mucho menos la única. Si antes estaba cansada del postureo positivista de las redes sociales, en estos tiempos me parece casi vomitivo. No podemos ser quienes somos ni tan solo cuando no podemos ser nada más, el máximo nivel de absurdo.

Después de publicar me tranquilice un poco y también me acuerde de porque sigo publicando, de porque puedo estar cabreada pero no por eso tengo la razón y de que aún hay gente real detrás de la pantalla de cada teléfono que quiere seguir siendo. Me sorprendí tanto con todos los que me contaron sus agonías, casi como un desahogo, que me di cuenta de que igual hasta había servido de algo.

 

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NORMALICEMOS TAMBIÉN LA ANSIEDAD⁠⁣⁠⠀ Me vais a perdonar pero no puedo escribir de viajes. Estos últimos dos días han sido de los más duros, no por el confinamiento, no por trabajar sin ver a nadie, ni tan solo por haber perdido todos mis ingresos.⁠⁣⁠⠀ ⁠⁣⁠⠀ La angustia me está comiendo por dentro, tengo a mi tío inmunodeficiente aún trabajando en un país sin sanidad publica que dice ser del primer mundo donde los infectados no paran de subir. A mi abuela de casi 80 años en otro país que no está preparado de ninguna manera para esto y el soporte social no existe. ⁠A mis padres en otro país y en medio de un pueblo donde el 80% de la gente es mayor, el centro de salud más cercano está a 40 minutos y os puedo asegurar que ya estará saturado. ⁠⁣⁠⠀ ⁠⁣⁠⠀ Y… ¿Habéis pensado en la gente sin papeles que tiene miedo a moverse por los controles de policía? ¿En todos los que no tienen ni un hogar?⁠⁣⁠⠀ ⁠⁣⁠⠀ Y me veo un poco apartada de lo que veo porque #Todovaaestarbien y sí, aunque todo vaya a salir bien también tenemos todo el derecho a simplemente no estarlo. Me jode que solo podamos salir por las redes a cantar en los balcones, que todos tengamos que terminar esta crisis con algo nuevo aprendido o un cuerpo perfecto ¿y qué pasa cuando aparece la ansiedad?¿la metemos debajo de la alfombra y la escondemos?⁠⁣⁠⠀ ⁠⁣⁠⠀ ¿cómo se supone que voy a escribir de viajes en estos momentos si realmente lo único que pienso es que daría el dejar de viajar por el resto de mi vida si alguien pudiese asegurarme que todos van en efecto a estar bien?⁠ me encuentro como flotando en una cámara oscura, por no poder no puedo ni concentrarme en leer…⁠⁣⁠⠀ ⁠⁣⁠⠀ ¿Qué os puedo contar? ¿Qué queréis saber? Decidme que puedo aportaros en todo este ruido (si es que puedo aportar algo) para no dejar morir esta cuenta y este blog que me han costado 7 años levantar. ⁠ Lo que sea, que no sean viajes, porque os juro que no puedo. ⁠Tengo ganas de hablar y no sé ni de que. ⁠⁣⁠⠀ ⁠⁠⁣⁠⠀ Un abrazo a [email protected]⁠ No pasa nada si no estáis en todos los lives, si no hacéis yoga cada mañana y si este mundo bizarro aveces os supera. ¿qué tal vuestra ansiedad?⁠

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Después de esos 4 días grises todo ha ido un poco mejor, ya hace bastante que estoy resignada sabiendo que no ganaré nada hasta no sé cuando, que no puedo conseguir clientes nuevos porque todo el mundo está en las mismas, que no puedo ni avanzar en mi trabajo porque no puedo escribir sobre viajes ni una puta linea y que aún así tengo la certeza de que sobreviviré a todo esto. En realidad mis ansias nunca han sido por mi misma.

Ahora miro solo las noticias dos veces al día, me despierto a la hora a la que Jesper sale a trabajar (las 5:30 de la mañana) para poder llegar a la 11 de la noche agotada y sin ganas de pensar e intento hablar con los mios cada día, aunque solo sea un “estáis bien?” para poder calmar ese mounstro que crece por dentro si no le presto atención.

Estoy por colgar un cartel tipo “van XX días desde el último ataque de ansiedad”, igual así me motivo o descubro que tengo olas especificas, no lo sé, aunque solo sea para reirme de mi misma. Luego me acuerdo de que mi impresora, como la del 90% de la gente que conozco no tiene tinta.

Un poco de sur

Somos Valen y Jesper, almas de este blog y compañeros de viaje y de vida. Si quieres saber más sobre nosotros puedes hacerlo aquí

10 Comentarios
  1. Mi Reina hermosa, sabes que te amo con todo mí corazón,, eres de los seres más importantes en mi vida.
    Siento una gran tristeza al leerte y saber que no estaba contigo para cuidarte y darte ánimo sólo pensaba en todos mis seres queridos tan lejos unos de otros sin poder saber cómo se encuentran realmente.
    Sabés que me gusta rezar mí rosario a la Virgen y la coronilla a la divina misericordia y, aunque soy católica no soy anacrónica, tampoco creo en curas, siempre los tenía a todos en mis oraciones quiénes más me preocupaban eran Jorge y Jesper porque tenían que salir a trabajar..
    Te amo mucho mi Reina hermosa ya sabes que esta abuela así este con muchos años no desfallece y, muy positiva.
    Cómo me duele no haberte podido cuidar y consentir.

  2. Hola sobrina, un saludo para Jesper.

    Leyendo sus notas las comparo con lo que es mi vida en este momento; una mezcla de paranoia y realidad. Un saludo a todos aquellos que tienen la fortuna de poder estar en la protección de su casa. Un aplauso a los héroes de uniforme. No me refiero a un camuflado, me refiero a los uniformes de [email protected] y mé[email protected] Y para aquellos que cono Jesper y yo tenemos que seguir trabajando, mi mensaje es muy simple; por favor tengamos mucho cuidado. Regresando al tema de la paranoia, ayer sentí que tenía fiebre y tuve que esperar hasta llegar a mi casa para poder tomarme la temperatura. Vaya sorpresa! 36.5º. Anoche sentía mucho cansancio y. Me dolía un poco el cuerpo. Hoy ando un poco preocupado pues tengo un leve dolor de garganta. Mi recomendación para todos es que estemos pendientes de los síntomas, no para entrar en pánico, pero sí para cuidar que nuestra salud y la de los demás. Ignorar síntomas en este momento es algo irresponsable. La gente debe entender que no estamos cuidando de nosotros mismos, sino también de los demás.

    Todos tenemos que salir a la calle por un motivo u otro; a trabajar algunos o comprar alimentos otros. Mi recomendación es que si pueden lleven guantes. Yo cargo una bolsita con un trapo humedecido con una solución ee agua e hipoclorito de sodio (Clorox, bleach). Esta toallita la uso para abrir puertas, presionar botones, prender luces de los apartamentos que inspecciono. En fin, nada toca mis manos, todo tiene contacto primero con esta toallita. De vez en cuando limpio mis manos con el trapo (a pesar de tener los guantes puestos). Yo sé que suena extremo, pero estamos viendo tiempos extraños.

    Mi última recomendación, y la más importante, es tratar de estar positivos, levantarnos cada día y ver el amanecer. Compartir con nuestra familia, si la tenemos con nosotros. Tratar de llamar a nuestros seres queridos. Ver lo bonito que hay en todo lo que nos rodea. Un abrazo a todos y sean felices.

    1. Hola Tito,
      Acabo de ver esto,
      Yo ya lo tengo un poco controlado después de casi un mes, pero por allí está justo explotando así que me imagino la situación que no ha de ser nada agradable.
      Un abrazo y espero que toda esta locura se calme pronto y todos salgamos como podamos de esta.

  3. Adoro lo que escribes y me da mucha angustia y tristeza no haber estado cerca de ti en esos momentos de pánico, también ando triste por que no toda la familia este reunida en la casita de montaña, comiendo como cerdos y jugando cartas, asi como muy preocupada por que Jesper esta muy expuesto estos días. Esperemos que después de esto salgamos bien y renovados, con mucha energía y ganas de sacar adelante muchos proyectos.
    Cuidaros mucho.
    Gloria

    1. Hola Madre,
      Y a mi me sabe mal no estar allí para ir a hacer la compra… que le vamos a hacer, siempre tan lejos pero nunca tanto como esta vez.
      Nosotros seguimos bien, cuidaos vosotros.
      Besos

  4. La mayoría estamos estamos más o menos en la misma situación de tristeza, preocupación, ansiedad, que tú.
    Si hay personas que no lo siente igual, quizás es porque no son conscientes de lo que tenemos encima.
    Es muy duro. Como bien dices Valen, en estos momentos todo lo vivido carece de interés.
    Esta terrible situación acapara todas nuestras emociones e inquietudes.
    Estamos viviendo un presente que nos hace ver, pensar, sentir muy diferente a como lo hacíamos apenas unos pocos días atrás.
    Cuidaros. Un abrazo. juan.

    1. Hola Juan,
      Gracias por tu mensaje, en efecto. Pero como en estas estamos todos pues quizá incluso sacamos algo bueno de esto.
      Es bueno reflexionar, viajar para adentro y volver a enfocarnos en esas personas y redes que son lo realmente importante.
      Un abrazo fuerte

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