Última actualización / Last update: noviembre 11th, 2019

Comienzo a escribir este texto con el corazón en la mano, tengo los ojos hinchados de llorar sin estar llorando y curiosamente lo primero que se me pasó por la cabeza es querer contarlo.

Como algunos sabréis (y si no aquí vas a enteraros), nuestra intención de ruta por África (como ya recorrimos Sudamérica y Asia) se ha ido al tanque. Lo que inició con ese enorme sueño de recorrer desde Sudáfrica hasta Etiopía en un plazo de uno a dos años terminó en 6 meses por Sudáfrica sufriendo con un coche que nos vendieron estafaron y con un daño de motor que se traduce en una buena cantidad del dinero perdido y un viaje que finalmente, al menos por ahora, no va a ser.

Económicamente hablando es un desastre, no solo nos ha impedido continuar con el viaje sino que nos impide volver a intentarlo en un futuro cercano. Invertimos más de 10.000€ en este intento y nos vamos a ir del país con al menos 8000€ menos, recuperar ese dinero para volver a dar el salto no es fácil. Tenerlo en las manos y volver a tomar esta decisión que al final solo nos ha costado dolores de cabeza tampoco (¿quien quiere cometer el mismo error dos veces?), así que renunciar a esto no solo ha sido renunciar al dinero y a los planes, sino muy posiblemente a la posibilidad de volver a intentarlo.

Los sueños a veces no se cumplen, y aunque a algunos os moleste mucho mi pragmatismo y mi obsesión por no querer ver todo de color arcoiris, ni vender basura positivista creo que es mi responsabilidad, con la gente a la que llego y con esta plataforma, de mostrar la vida como es, porque luego vamos por el mundo deprimidos creyendo que nos merecemos algo, que el universo nos debe algo, que hemos trabajado duro para llegar ahí y como lo hemos visualizado en nuestra cabeza pues va a suceder. Pues no.

Luego las redes sociales se llenan de «la suerte no existe» en posts escritos por privilegiados que probablemente todo lo que han tenido en la vida ha sido suerte porque el trabajo lo ponemos el 99% y no a todos nos sale igual de bien. «La suerte no existe» decimos mientras tenemos de donde comer cada día, hemos crecido en una familia unida, con una infancia envidiable y se nos sigue llenando la boca mientras podemos darnos la capacidad de perder esta inmensa capacidad de dinero y seguir andando, mientras podemos tomar un avión y disfrutar de unas navidades calientes junto a la familia y un plato en la mesa… porque claro «la suerte no existe» y todas esas cosas nos las merecemos por haber «trabajando tanto» (un poco fuera de lugar, pero aquí un ejemplo perfecto de lo que hablo).

Y como eso hemos creado, un mundo en el que la suerte va y resulta que «es una actitud» cuando nuestra vida no cumple con las expectativas del «sueña y lo conseguirás» y tu «vision board» nos vamos a la mierda, nos amargamos, comparamos nuestra vida con la de los demás, especialmente con aquellos con los que nos la muestran en fotos editadas y perfectamente coreografiadas con colores vivos, nubes de copiar y pegar y otras parafernalias y nos sentimos culpables por «no haber trabajado lo suficiente», por «ser» unos fracasados.

Como alguien que está en ambos lados, os puedo asegurar que la suerte existe, que los sueños a veces no se cumplen y que la vida está llena de fracasos, algunos más dolorosos que otros, otros más caros. Nosotros personalmente somos especialistas en fracasar porque por cada cosa que nos ha salido bien 10 otras nos han salido mal y esta vez no hemos tenido suerte y muchas otras veces sí y así va a seguir siendo hasta el infinito y más allá.

Algunos de vosotros me escribisteis después de mis stories en Instagram en las que sin filtro y llorando os contaba lo que nos había pasado dándome las gracias por usar la palabra fracaso. Nunca lo había pensado profundamente, pero estoy segura que debe de ser de las palabras menos usadas en las redes sociales, me gustaría poder comprobarlo. Casualmente los fracasos son el hilo que teje nuestras vidas, las nuestras y las de todos los demás.

 

Los sueños a veces no se cumplen y no pasa nada, tampoco significa que debamos sentarnos en la habitación a llorar o tirar la toalla, significa que a veces, si queremos algo, no nos queda otra que seguir intentándolo, especialmente si somos unos afortunados, porque sí, la suerte existe y para que funcione la única formula mágica es que se alineen los planetas y te pille trabajando.

Cuando los sueños no se cumplen hay que pivotar, hay que seguir reinventándose y como nosotros somos de los que hemos nacido inmensamente afortunados (como muchos de los que estáis leyendo en general) nos levantaremos sin que eso nos tire la casa abajo, porque reconocer lo que nos han dado nos hace libres eso y conocer la diferencia entre fracasar y ser un fracasado.

 

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11 Comentarios
  1. Os entiendo perfecto ya que nos pasó también a nosotros. Llevamos 4 años viajando y empezamos en bicis. Este viaje por lo menos hasta China iba a ser en bicicletas. Desafortunadamente por varias razones que en su dia describimos en el blog teniamos que cambiar todo. Para mi era un fracaso. Por qué? Porque era idea mia. Mi sueño. Perdimos un montón de pasta en vuelos, sin mencionar los nervios y la frustración. Lo más dificil era reconocer que algo se habia terminado. Por otro lado, algo también se habia comenzado. Y claro, todo depende del punto de vista. Para algunos nuestro «fracaso» no era ningun fracaso. Era simplemente un cambio de planes. Ahora, más de 3 años después, lo veo diferente porque sé de todo lo que vivimos SIN las bicis. Pero para mi… sigue siendo fracaso. Las heridas no se cierran facilmente, pero si se curan. Os mando un abrazo muy fuerte!!!

    1. Hola Kasia,
      Gracias por compartir tu mensaje, ahí leí sobre vuestra decisión de dejar las bicis, pero veo que habéis continuado con la cabeza bien alta.
      Nosotros la verdad tenemos que parar ahora, primero para recuperarnos economicamente (que es lo que más miedo me da) y segundo para descansar mentalmente porque han sido 6 meses de sin vivir que aunque hayamos disfrutado en sus momentos mágicos nos han causado mucho estrés y han tenido su propio costo en nuestras cabezas. Me da pena y tienes razón, las heridas no se cierran facilmente, esperemos que se curen y que no nos atasquemos que es lo que más miedo me da de todo esto. Un abrazo al otro lado del mundo!

  2. Hola Valen, no soy de ver las cosas color arco iris como decís vos, pero quizás gracias a los «privilegios» que he tenido a lo largo de mi vida, no llego a ver este problema como un «fracaso». Me parece que son cosas que pasan en los viajes. La posibilidad de que se les rompa la camioneta y no puedan seguir el viaje es algo que puede pasar (y dentro de todo fue algo leve… podrían haber chocado y chau).

    Para mí es una desilusión o, lo que decís vos, un sueño no cumplido… aunque yo dentro de mi positivismo o mi zona de privilegio hablaría de sueño a postergar o postergado. Obvio que cada quien se toma las piedras en el camino como más le plazca… yo es la forma en la que intento tomármelas (seguro será porque puedo, pero hasta donde yo creo -porque tampoco es que te re conozca- no estoy en una situación más privilegiada que la tuya).

    Espero puedas verlo también así… como un sueño a postergar, porque África siempre estará ahí.

    Un besito guapa y muchos ánimos para los dos 🙂

    1. Lo que pasa es que hemos demonizado el uso de la palabra fracaso, es un fracaso, no hemos conseguido lo que queríamos. Fracasar no tiene porque ser escondido o maltratado, es normal y sí, obvio, son cosas que pasan en los viajes como pasan en la vida. Algunas dependen de uno, otras no tanto.
      Igual lo dicho, tampoco sabemos si lo estamos postergando, África no se va a mover, pero vete a saber si vamos a querer volver a pasar por esto… todo es valorarlo cuando ya no nos duela 🙂
      Un beso de vuelta y mil gracias por tomarte el tiempo a comentar por aquí. 🙂

  3. Grandioso!
    «En ocasiones es necesario parar y construir». El único lugar donde éxito esta antes que trabajo es en el diccionario por una cuestión de orden alfabético. Las obsesiones y los extremos no son buenos ni ejemplo.
    La experiencia me dice que cuanto antes cierren esa herida, y siembren una semilla sobre ella, antes se reparará.
    Somos unos afortunados enormes!!
    Un abrazo muy fuerte pareja

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