¿Qué visitar en Colombia? 10 Pueblos de Colombia que no te puedes perder

Somos de los que nos gusta visitar lugares menos turísticos pero con más alma, nos encanta perdernos por carreteras olvidadas y dar con algún tesoro… Suelen ser estos lugares los que nos dejan las memorias más marcadas y de los que más podemos contar, su gente suele ser distinta, más pausada y más feliz. Sus calles más limpias, su historia más reciente.

Por eso hoy hemos comenzado con este recopilatorio de pueblos y lugares remotos de Colombia que no te puedes perder visitar ya seas colombiano o turista recorriendo el país. Estas localidades han sido elegidas por bloggers de viaje con muchos kilómetros bajo sus pies y si bien es cierto que cada experiencia es distinta también es cierto que ellos, después de todo lo visto, tienen un sentido de criterio del que suelo fiarme.

Aquí dejo esta lista de 10 pueblos de Colombia (+1) que no te puedes perder y espero sea recorrida muchas veces, aveces nos olvidamos de el alma de los pueblitos y las calles sin pavimentar. Comenzaré la lista con el +1, una aportación de anfitriona y seguirán todos los bloggers que han pasado por Colombia y han quedado enamorados de alguno de estos rincones.

Guatapé

Valen y Jesper de Un poco de sur

A pocos kilómetros de Medellín se encuentra un pueblo inolvidable, Guatapé. Suele ser relativamente conocido gracias a la piedra que corona sus afueras y el embalse (El peñón) pero no tanta gente suele perderse por las callejuelas del pueblo y disfrutar de su historia plasmada en zócalos de colores.

Guatapé es uno de los lugares que más nos ha gustado, sus habitantes conservan una adorable tradición, la decoración de los zócalos de sus casas, cada zócalo es único y totalmente personalizado y suelen representar algo en lo que el habitante de la casa destaca. Los hay desde muy simples con formas florales hasta increíblemente complejos con historias escondidas dentro de cada una de las viñetas, lo que comenzó como un proceso de restauración de algunas casas afectadas por el agua y la creación del nuevo embalse se ha convertido en la marca personal del lugar y es sin duda, un distintivo admirable.

Puedes leer más sobre Guatapé aquí

Santa Elena

Erika y Paul de Viaje sin destino

Siguiendo nuestra ruta en busca de culturas nativas, nos topamos con una comunidad de colombianos veganos viviendo en equilibrio y armonía con el entorno. La misma se encontraba en territorio cercano al poblado de Santa Elena.

temazkalLlegamos allí y nos recibieron con los brazos abiertos, según ellos están acostumbrados a recibir visita cada tanto tiempo y se mostraron gustosos de compartir con nosotros muchas de las costumbres que practicaban a diario. Primero un almuerzo vegano, una vuelta por la eco-comunidad mostrándonos los cultivos, casas, la repartición de tareas, y también la “maloca” o “centro ceremonial”, donde practicaban diferentes ceremonias, entre ellas la toma de “yage” o “ayahuasca”.

Al día siguiente, habiendo ayunado, los hombres armaron un gran fuego donde colocaron 28 piedras volcánicas (“abuelas”), que al calentarse lentamente durante horas, quedaron al rojo vivo. Las mujeres, yo incluida, nos dispusimos a preparar las aguas aromáticas que dentro del temazcal se volcarían progresivamente sobre las piedras calientes para provocar el vapor que es elemental en esta ceremonia.

El temazcal consiste en una estructura hecha de palos de madera curvados a modo de iglú, y sobre ellos muchas mantas que forman la estructura y ayudan a que el vapor y el calor se mantengan dentro. En el centro un agujero donde de a poco se van disponiendo las piedras calientes que harán su ingreso de a 7, en cuatro “puertas” o “entradas”.

La experiencia ha sido alucinante, uno puede sentir que esta en el mismísimo vientre de la Pacha Mamma, una ceremonia de purificación en la que procuraremos seguir incursionando.

La Alta Guajira

Pablo y Anna de Viajeros 4x4x4

Nuestro método infalible para encontrar buenos lugares siempre ha sido perdernos. Primero eliges un sitio lejano, pero que todavía aparezca en los mapas y tenga algo tentador, como las playas de Cabo de Vela, en la Alta Guajira colombiana. Luego de unos días cuando ya te conozca hasta el vendedor diario de pescado, cuando ninguna madre wayuu te ofrezca artesanías, cuando el viento huracanado de cada día sople a la misma hora, el sol se convierta en una oración repetida y el cuerpo te pida continuar tu ruta, puedes seguir hacia el norte por huellas de arena.
En el camino está Puerto Nuevo, de dónde parten todas las semanas barcos de carga vacíos hacia Panamá. Y más allá está Punta Gallinas, extremo norte de Sudamérica, junto a la espectacular Bahía Hondita. Allí, con un poco de suerte, los pescadores te regalarán un buen pedazo de tiburón para hacer esa tarde a la parrilla.
Luego puedes avanzar hacia Taroa, cruzar una sorprendente Buenos Aires de cinco casas y desviarte hacia Puerto Estrella, donde encontramos el primer baño completo de agua dulce en diez días. Era una bonita laguna embarrada. Y preguntando llegas a Nazareth, pleno territorio Wayuu, donde puede que encuentres un grupo de amigos preparándose con cerveza para la próxima celebración tradicional en el cementerio: el desenterramiento y reenterramiento de los huesos de un viejo familiar.
Sí, cuando te pierdes encuentras muchas cosas inesperadas.

Puedes leer la historia completa aquí

Bocas de Ceniza

Un lugar extraordinario, se encuentra bajo la sombra de grandes monstruos de ladrillo en Barranquilla. Allí, donde convergen revoltosos el Río Magdalena y el Océano Atlántico, viven los pescadores de Bocas de Ceniza. El transporte hacia allí, no es muy convencional. Yo subí por casualidad al Tren Verde de Yoyito, un aparato rústico de metal y madera, con banderas de Colombia y el motor cerca a mis piernas; cuando otro tren iba en dirección contraria, Yoyito debía frenar, bajar a todos los pasajeros, retirar el vagón de la carrilera y volverlo a encarrilar.  A cada lado del ferrocarril, se extienden hileras de árboles, mariposas amarillas y los caudales estruendosos.

Sobre el dique que separa las dos fuerzas de agua, crearon una magia digna de un cuento, construyendo diminutas casas de madera llenas de color. Éstas, son golpeadas por la fuerte brisa, al igual que las mujeres y hombres que viven de la pesca con cometa y de la venta de platos típicos en pequeños restaurantes. Lo más curioso de las fachadas y las personas, son los letreros escritos por los pescadores, quienes advierten que la austeridad no es un inconveniente si tienen el sol, la brisa y el alimento.

Bocas de Ceniza, Colombia

Capurganá

Julián de Parte de existencia

El viaje en lancha desde Turbo tardó dos horas y llegamos a los saltos hasta la parte más norte de la región del Chocó, ya muy cerca de Panamá. Resultó ser un lugar con pequeñas bahías con cocoteros, arenas blancas y casitas rústicas y sobre todo sin coches: las ciudades quedaron atrás de forma rotunda.

Bajamos en un pequeño muelle en Capurganá. Elegí un hostal barato de un italiano hiperactivo. Pensé: hiperactivo como un italiano en Colombia. El hotel es una casa de madera medio desvencijada y está un poco alejada y entre la selva. Tienen un tití (Saguinus geoffroyi) llamado Quico que, según el italiano, llegó herido por un perro. A Quico le di mucha confianza desde el principio y en estos cuatro días que llevo en el hostal lo tuve demasiadas veces colgado al cuello. El cariño de un mono no deja de ser algo reconfortante, pero también hay que tener en cuenta que es un animal salvaje, con olor a animal salvaje y uñas de animal salvaje. En general se me sube para dormirse una siesta, pero a la noche se pone más complicado porque se duerme profundamente y cuando intento sacarlo me insulta con gruñidos y gritos agudos. Si está muy dormido, la cosa se pone más violenta, y pasa del insulto a la mordida. Me clavó un par de veces sus colmillitos filosos. Ayer me lo saqué empujándolo con mi linterna y se fue caminando como borracho y haciendo ruidos guturales. Debía estar murmurando sueños de mono.

Puedes leer la historia completa en su libro

Nabusimake

Adalberto de Apuntes de viajes

Cuando Valentina propuso un post sobre los lugares remotos de Colombia, pensé inmediatamente en Nabusimake, los cerros del pensamiento.

Nabusimake significa “Lugar donde nace el sol” y es conocida como la capital de la Sierra Nevada de Santa Marta. Es el principal centro de reunión de los indígenas arhuacos. Los arhuacos guardan una relación especial con la naturaleza. Creen que el equilibrio de la humanidad está en el respeto de todos los seres. Nabusimake es eso, una geografía del respeto a la naturaleza. Aquí no encontrarás grandes ruinas, ni edificios. Sino una cultura que vive y predica la armonía con el todo. El principal atractivo del lugar es la ciudad amurallada, celosamente custodiada por los indígenas. En ella está prohibido tomar fotos o hablar con los indígenas. Una visita a Nabusimake es un viaje a la contemplación, un viaje del respeto.

Para llegar a Nabusimake hay que tomar un taxi desde Valledupar a Pueblo Bello y de ahí tomar una camioneta todo terreno o una moto. El camino es de tierra, en tiempos de lluvia toda una aventura. El alojamiento se negocia directamente con los indígenas.

Pamplona

Boris y Nestor de Ciudades y Sabores

Desde niños Pamplona nos trae muy buenos recuerdos. Ubicada en el departamento de Norte de Santander, Pamplona es muy conocida por ser una ciudad universitaria. Pero nuestras mentes la recuerdan como un pequeño pueblo (ahora ciudad) de clima frío y de gente cálida el cual visitábamos los fines de semana para cambiar de rutina y alejarnos un poco de la calurosa Cúcuta. Un pueblo lleno de vida, de sabores, de cultura, con calles estrechas y de mucha alegría.

Uno de sus principales atractivos turísticos es la celebración de la semana santa donde miles de personas se congregan para realizar procesiones y visitar sus iglesias como la Catedral Metropolitana y el Santuario del Humilladero. En la Calle Real podrás encontrar gran variedad de restaurantes, locales comerciales y artesanías típicas de la región. Nuestra última visita a Pamplona fue hace unos meses y tuvimos la oportunidad de hospedarnos en el Hotel El Solar que está ubicado en una casa colonial, que mantiene su arquitectura original y que cuenta con precios super económicos y además en su primera planta funciona su restaurante que es completamente delicioso.¡En pocas palabras Pamplona lo tiene todo!

Es un pequeño y cercano paraíso que ha cambiado con los años pero que ha mantenido sus raíces, sus tradiciones y que siempre nos recibe con los brazos abiertos ¡No olvides visitarlo en tu próximo paso por Colombia!

Aguadas

Juan Manuel de Rumbeando por ahí

Ubicado al norte del departamento de Caldas este pequeño pueblo tiene un encanto único!

Fundado en 1808 es conocido como “el pueblo de las brumas” por su característica niebla que lo invade todo a diario y por sus sombreros que le han dado fama internacional.

Llegué a este pueblo, digamos que por casualidad. En Manizales, un lector del blog hoy un amigo, me sugirió conocer este poblado y así fue como aquella mañana me dispuse a recorrer los 126Km que tenía por delante. A través de Couchsurfing encontré quien me alojara. Una pareja me abrió las puertas de su finca. Un sitio muy pintoresco y agradable como el pueblo.

Debo confesar que no sabía que estaba conociendo otro de los pueblos que integran la “Red de Pueblos Patrimoniales de Colombia”. Su arquitectura, sus museos (recomiendo visitar el de los sombreros), Pueblito Viejo entre otros atractivos no podían menos que ubicarlo en esa lista.

Aguadas Colombia

Como en todos los pueblos de Colombia que he conocido hay un nexo común dónde Aguadas no fue excepción. La amabilidad de su gente se hacía notar en cada plaza, museo o parque por el que salía a caminar haciendo fotos!

Si cabe el consejo no dejen de visitar los pueblos colombianos. Realmente se sentirán como en casa!!!

Filandia

Olga de Charcotrip

Filandia, ColombiaA algunos les causara gracia, desprecio o yo que se, pero no me avergüenza decir que crecí viendo las telenovelas durante mi infancia. Una de las que recuerdo con cariño es “Café con aroma de mujer” ya que nos mostraba la cultura del café Colombiano, algo nuevo para mi en aquel momento, junto a una bonita historia.

Esos lugares que me parecían tan lejanos, eran tan bonitos y nunca pensé poderlos ver con mis propios ojos (y no solo en la televisión).

Pero como los sueños están para cumplirse, y poco mas de veinte años después de haber visto la telenovela, llegue al eje cafetero para poder contemplar esos paisajes verdes y finalmente pude llegar a Filandia, el pueblo donde “La Gaviota y Sebastian” se declararon amor eterno y en donde se reencuentran y se casan. Estar ahí fue como transportarse en el tiempo, no por nada tienen una calle a la que le llaman “del tiempo detenido”. Sus coloridas puertas y balcones, arquitectura propia de la zona, eran un deleite para mis pupilas hambrientas de color.

Y, claro esta, no podía irme de ahí sin tomarme un cafecito 🙂

Las razones por las que un lugar es especial dependen de cada persona, de su pasado y de muchas otras cosas. Para mi llegar ahí fue reencontrarme con recuerdos de la infancia, recuerdos de un lugar en el que nunca había estado.

Mompox / Mompós

Sara y José de Salta conmigo

Mompox nos conquistó desde antes de llegar a poner un pie en la ciudad. Desde el momento en que vimos su situación en el mapa, en mitad de una zona pantanosa, sabíamos que teníamos que llegar hasta allí. ¿Por qué buscamos dónde estaba Mompox? Porque lo que sí sabíamos era que se trataba de una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Colombia, como si el tiempo se hubiera detenido y los siglos no hubieran hecho mella en sus casonas y sus iglesias.

El viaje hasta allí no nos decepcionó: cuando vimos que nuestras mochilas se quedaban encima del techo de la pequeña barca a motor que nos llevaba hasta Bodega, comprendimos que era verdad, viajábamos a donde pocos iban y a donde poco había cambiado.

Ya en la ciudad se confirmó. El tiempo en Mompox pasa a otra velocidad. La de las mecedoras que sacan los momposinos a las calles cada noche para charlar tranquilamente con el vecino. La que marcan las campanas de sus muchas iglesias. La del paso de los mototaxis que sirven de transporte calle de enmedio arriba, calle de enmedio abajo.

Viajamos a una ciudad tranquila y a un siglo tranquilo en Mompox y nos gustó tanto que casi no volvemos a nuestro tiempo…

Pijao

Lina y Andrés de Renunciamos y Viajamos

Enclavado en las montañas cafeteras de Colombia existe un pueblo donde se vive en cámara lenta. Tiene pocas cuadras, una plaza con una iglesia reparada porque un terremoto casi la destruye en 1999 y muchas pero muchas casas con puertas y ventanas pintadas de colores y adornadas con flores. Se llama Pijao y es conocido como el primer ‘pueblo sin prisa’ de América.

Por sus rincones huele a café 365 días al año. Los niños van y vienen de la escuela mientras los viejos juegan cartas o dominó en alguna cafetería. Por sus calles ruedan coloridos Willis cargados de sacos de café y en las tardes el sol pinta de dorado sus fachadas antiguas. El turismo no ha llegado masivamente y tal vez tarde en hacerlo.

En Pijao nada tiene prisa. Su visita puede transcurrir hablando con Gustavo Toro, el señor del bar de la esquina que colecciona discos y fotos de personajes famosos, con Juan David, el joven emprendedor que lo lleva a conocer las fincas cafeteras, o comiendo arepas con tinto en cualquier esquina. Pero hágalo como lo ha hecho Pijao, tómese su tiempo, no tenga prisa.

Puedes leer más sobre Pijao aquí

¿Algún otro pueblo colombiano que nos hayamos olvidado y creas que debe pertenecer a esta lista?  ¡Anímate a dejarlo en los comentarios!

Un poco de sur

Somos Valen y Jesper, almas de este blog y compañeros de viaje y de vida. Si quieres saber más sobre nosotros puedes hacerlo aquí

24 Comentarios
  1. Hola chicos, muy buena información, estoy armando mi viaje de un mes a Colombia, mi idea es recorrer la zona de la costa y volver a Argentina desde Bogotá o por alguna ciudad costera, me gusta la naturaleza y los pueblos chicos, qué recorrido me recomiendan. ME ENCANTÓ EL BLOG!!

  2. San Cipriano es un pueblecito de 600 habitantes qye merece mucho la pena, esta cerca de cisneros en la direccion a buenaventura, , para llegar tienes que tomar la famosa brujita, son 4 maderas encima de la via del tranvia manejada por una moto.. Tal cual les cuentos. Un saludo

  3. Hola hermanos, super interesada en el pueblo de Santa Elena. Vivo muy cerca del lugar y nunca había escuchado a cerca de ello. Para poder ir se necesita avisar con anticipación o como es la cuestión para poder estar allí? Espero ansiosa su viaje por Asia. Muchos buenos vientos y mucha vida.

    1. Hola Stefany!
      ¡Pues corre y conoce! algunas veces no hace falta moverse mucho para poder viajar 🙂
      Hasta donde comprendí los chicos llegaron y ya, en general se trata de ir con respeto, al no ser un lugar muy conocido dudo que se necesite ningún tipo de aviso, sin embargo te recomiendo que te pongas en contacto con Erica y Paul, estoy segura que te podrán guiar mejor en su experiencia.

      Pronto partiremos por Asia, nosotros lo esperamos más ansiosos que tú haha, no hemos anunciado fechas porque hasta que no cerremos algunos temas lamentablemente no podemos irnos, pero de este año no pasa.

      Saludos!

  4. Buenos días, nos gustaría con mis hijas conocer Departamento del Huila con todo lo interesante en ese territorio (Desierto La tatacoa, etc).

    Santander (Parques)

  5. Hola, si aún están en Colombia, vayan al oriente, mis papás viven en un pueblo entre acacias y Villavicencio tienen fábrica de chorizos tradicional de esa parte, y luego pueden ir a la montaña a conocer pueden hacer kayak en el río que queda cerca, torrentismo y montañismo guiado, todo por gente del pueblo que son muy amables jóvenes y honestos, de ese pueblo pueden ir luego a algo que se llama piedras del guejar les va a encantar, aunque a diferencia de muchos otros lugares, este es más bello en invierno, porque la cascada está en toda su fuerza, les va a encantar.

    1. Hola Ricardo!

      Gracias por la invitación, lamentablemente no andamos por Colombia 🙁 estamos por Europa y luego saldremos para Asia, igual que bueno que dejes por aquí la recomendación. ¿cómo se llama el pueblo?

      Saludos!

  6. Capurganá es ya un lugar demasiado visitado, una recomendación a tener en cuenta es hacer una caminata de dos horas hasta llegar a Sapzurro, un lugar mágico, más al norte y donde la playa y el mar los disfrutan algunos privilegiados solamente. El pueblo es pequeño pero ordenado, el alojamiento es muy barato y el mar es claro y más pacifico que en Capurga.

  7. Al ver el título del artículo enseguida nos vino a la cabeza Capurganá. Como dice Julián, llegar allí es dejar atrás las ciudades y la civilización. Para nosotros fue un lugar especial: por desconectar,las playas y su gente.
    Si tuviéramos que añadir otro lugar, sería Jardín, en Antioquia. Pequeño pueblo, colorido, con una plaza central muy bonita y rebosante de flores, donde poder tomar un buen café en cualquiera de sus cafeterías sentado en una de las típicas sillas pintadas de colores diferentes. Se puede aprovechar para hacer senderismo por sus alrededores.

  8. Pah, no veo la hora de volver a Colombia!
    Leo los árticulos, las recomendaciones de los demás y hay lugares que me recuerdo haber puesto el dedo sobre el mapa y al final no pude llegar o me quedaban a tras mano! Tres meses son pocos para tan hermoso país!!!

    Gracias Valen por el espacio!
    Te mando un abrazo enorme y el deseo de que sigan los buenos rumbos!!!

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