Parque Nacional Foreste Casentinesi

*Lee sobre nuestro paso por Bolonia aquí

Nuestra última parada, antes de abandonar este hermoso rincón del planeta, sería el Parque Nacional Foreste Casentinesi. El parque se encuentra entre la frontera de la Emilia-Romaña y la Toscana y está lleno de historia y lugares especiales.

Comenzamos el día dirigiéndonos a Cesena en tren desde Bologna por 7,10 € (50 minutos de viaje) y por persona desde allí se puede tomar un bus hasta Bagno di Romana, (80 minutos de trayecto y 6€) o Aquapartita, dos pueblitos pequeñitos que son la casa de los caminantes que pasan por allí, de los caminantes y los ciclistas atrevidos que fin de semana tras fin de semana recorren las montañas apeninas.

Alvaro nos recogió en la estación de tren de Ferrara para llevarnos hasta su pequeño hotel. El Hotel Lucciola. No te asustes con la web porque hoteles como estos quedan pocos. El Hotel Lucciola es un hotel familiar, Alvaro, su mujer Ivanna y su hijo, son los que lo regentan. Cuentan con la ayuda de Elisa, una chica risueña y adorable.

En este rincón e la Emilia Romaña las fronteras son confusas, Alvaro por ejemplo es oriundo de Florencia y no duda ni un segundo en declararse a si mismo toscano, tanto que de hecho el restaurante que incluye el hotel lleva ese nombre “Il Toscano”. Alvaro se enamoró de Ivanna, oriunda del pequeño pueblo que ahora habitan, Aquapartita y decidieron, hace 30 años iniciar ese sueño convertido en hotel-restaurante. Los precios del hotel son accesibles, por unos 45€ por persona se duerme y se cuenta con pensión completa. Sinceramente con el valor de la comida ya se cubre el precio y os puedo decir que se come de maravilla.

Cuando llegamos Elisa e Ivanna nos recibieron con los brazos abiertos y nos acomodaron en una habitación que no tiene nada que envidiarle a ninguno de los lugares en los que hemos estado, con la emoción en la cara nos anunciaron que el restaurante estaba esperándonos.

De verdad, no paramos de comer, no paramos de comer cosas hermosas, nos deleitamos con un filete, un picapica y un plato de pasta y no pudimos contenernos de probar un que casi nos deja sin aliento. Haber tenido el placer de comer en un lugar así es algo que te marca para siempre, Alvaro y su hijo le ponen todo el amor a sus platos y no hay manera de no notarlo.

Esa noche descansamos y nos despertamos al día siguiente, a primera hora para salir a caminar por el parque y disfrutar de sus alrededores. Alvaro nos preparó una loncherita para llevar por el camino con bocadillos hechos de embutidos artesanales (hechos por ellos mismos!) y nos presento a los que serían nuestros guías.

En cuanto vimos a Davide y a Salvia nos dimos cuenta de que el día sería una maravilla, nos costo poco entendernos, Silvia estudia hace unos meses en Tenerife y tiene un español perfecto y Davide pasa una gran cantidad de inviernos en la isla por lo que también facilita la comunicación, sin duda una opción estupenda para conocer el lugar sin problemas de comunicación.

Davide es oriundo de la zona y con su novia, Silvia, decidieron crear una pequeña empresa de excursiones por el parque, I Trekkabbestia,  ambos son guías y caminantes experimentados, además Davide es historiador por lo que todo lo que te cuente tendrá un sentido y será MUY interesante.

Junto a ellos pudimos conocer el nacimiento del rio Tíber, uno de los más importantes de Italia y de su historia.  Resulta ser que esa parte del territorio pertenecía anteriormente a la región Toscana pero cuando Mussolini llegó al poder decidió mover la frontera para incluir el nacimiento del rio en la región que le vio nacer. Lo dicho, las fronteras son muy liquidas en la zona.

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No esperen gran cosa del nacimiento como tal aparte de la historia que esconde. En el lugar existe un monumento de conmemoración y lo que deja entrever un antiguo símbolo fascista ya retirado.  De la fuente se puede beber agua cristalina perfecta para rellenar las botellas y seguir caminando.

Mientras seguimos el camino Davide nos cuenta como el parque solía estar habitado, sobre todo en épocas de guerra, hoy en día no queda nada ya que la desconexión y falta de recursos obligo a sus habitantes a emigrar a las ciudades, aún hoy en día es posible llegar a estructuras que fueron abandonadas.  A paso lento Silvia nos muestra pequeñas fresas que podemos comer y recolectamos las que vemos por el camino.

Pasamos el día de aquí para allá subidos en su pequeño coche, paramos para hacer un pequeño picnic con nuestros bocadillos y a darnos un baño en el rio de la mano de una copa de vino. Las historias no paraban, las risas tampoco, el día fue especial y todo fue gracias a la gran compañía. Sin duda una pareja recomendable para todo amante de la naturaleza.

Finalmente después de otra estupenda noche salimos temprano a conocer la presa Ridacoli y nos dimos el gustazo de dar una vuelta en Kayak, por solo 7€ puedes disfrutar de una hora en Kayak por la zona. Atención, no está permitido bañarse porque es agua preparada para consumo, pero sin duda merece la pena.

Nos encantó este rinconcito semi Romaño semi Toscano. Volveremos, de eso no cabe la menor duda.

Si quieres saber más sobre nuestro corto paso por Italia puedes hacerlo aquí

Valen

He llegado desde muy lejos con mis trucos, mis complejos, Una maleta llena de trastos y un cuaderno lleno de cuentos. Soy la mitad de este viaje.

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