Medellín, del miedo a la esperanza

*Lee sobre nuestro paso por Manizales aquí
Nos fuimos de Manizales con esa sensación que se tiene cuando dejas algo sin terminar. Salimos de casa de Lola a las 6 am camino a la estación de bus, disfrutamos de las vistas panorámicas de la ciudad una vez mas en el teleférico y encontramos un bus a Medellín por 35.000 pesos cada uno al que, como no,  tuvimos que esperar hasta que estuviese lleno.

Al menos 3 horas después y con instrucciones claras por parte de Nohora nos acercábamos a nuestro punto de encuentro con otra vieja amiga que nos brindaría su hogar a lo largo de los próximos días. Llegamos a Medellín aún de día y pudimos disfrutar de la grandiosa compañía. Dormimos cómodos cómo hacia mucho y comimos hasta que rebentamos. Nuestros anfitriones nos acompañaron por toda la ciudad, dimos una vuelta hasta el mirador, subimos y bajamos de los teleféricos hasta que nos cansamos y usamos el primer y único metro de Colombia.

Medellín destaca por su modernidad y en efecto, es una ciudad digna de tener en cuenta, mucha vida, gente joven y muchas ideas en marcha que sin duda seguirán marcando la diferencia y haciendo de la ciudad un referente a nivel internacional.

Una de las cosas que más me gusta de Medellín es su conflictiva historia y su lucha continua por librarse de los estigmas y los prejuicios. La cuna de uno de los personajes más detestables que ha tenido el país (y, por desgracia, más conocidos) no ha dejado de trabajar día y noche para deshacerse de ese mal nombre y ganarse el que hoy en día ostenta a pulso.

Parte de ese recorrido se ha hecho gracias a la gestión de personajes como Sergio Fajardo, que durante su corto periodo de alcaldía hizo lo que muchos nunca quisieron ni supieron hacer. Sergio, un matemático, un periodista, pero sobretodo una persona, logro la esperanza en una ciudad en la con la tasa de homicidios más alta ¡del MUNDO!

La transformación de Medellín es algo que no deja de sorprenderme, la mire por donde la mire, hoy, fuera del país es una de las ciudades más conocidas de Latinoamérica no por su triste historia sino por su modernidad, educación y su gente. Merece la pena dedicarle unos días a esta hermosa ciudad y conocer mejor su gente y su historia, nadie acabara decepcionado.

Disfrutamos de Medellín y sus rincones con dos buenos amigos, paseamos por la plaza botero, dimos una vuelta por el pueblito paisa y disfrutamos de la noche antioqueña con algunas copitas de más 🙂

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Un poco de sur

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1 Comentario
  1. Precioso el escrito sobre Medellin, que bien reflejado ese sentir paisa, se lucha en contra de la estigmatizacion colocando por encima el civismo y el empuje de su gente.
    Gracias por dar esa mirada un poco mas profunda de esta hermosa ciudad.

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