Llegar a Cabo de la vela

*Lee sobre nuestro paso por Bucaramanga

Y así fue, descansamos en Manaure con Juan y su familia durante 3 días y nos sentimos enormemente halagados por poder convivir con ellos, orgullosos Wayuu en su propia tierra. Por las tardes ayudamos a preparar la comida que vendían en el garaje en un restaurante improvisado, arroz con camarones, carne y arepas. Jesper se dedicó a la producción de arepas y desde entonces no la ha abandonado (¡le encantan!) y disfrutamos de la playa calmada y tranquila de un pueblo nada turístico cómo es Manaure. ¿Que más podíamos pedir?

Nos despedimos de Juan para seguir nuestro camino aún más al norte, el punto más septentrional de nuestro viaje. Cabo de la vela.

La llegada al Cabo no es nada fácil, primero tuvimos que deshacer nuestros pasos de Manaure a Uribia por 10.000 pesos cada uno. Si os fijáis en un mapa de la zona os daréis cuenta de las pocas carreteras que recorren La Guajira en su punto más norte. Desde Uribia tomáis una camioneta que os llevará a Cabo de la vela, sólo hay que preguntar por el punto de partida, todo el mundo lo conoce. Los precios de la camioneta suelen variar y sobre todo subir en temporada alta, pero es de comprender, es la única manera de llegar hasta el Cabo y además van cargados hasta arriba de todo lo que puedan llevar para aprovechar el viaje por lo que no te esperes un viaje tranquilo.

Para la ida al Cabo hay que tener muchas cosas claras. La primera es que no hay agua potable en el pueblo ni tampoco electricidad por lo que si no lleváis vuestra propia comida no os asustéis por los precios, imaginaos lo que cuesta llevar TODO hasta allá cuando la mitad del viaje es por en medio de caminos destapados hechos solo de arena y tierra seca. Sed razonables y negociad con lo que tengáis pero no más allá de las posibilidades de los habitantes del Cabo, pues no son muchas. Recomendamos ir cargados de agua, toda la que podáis, si no la vais a usar siempre podéis dejarla y el agua en la Guajira es uno de los mejores regalos.

Llegar a Cabo de la vela

Por el camino al Cabo pasaréis una gran parte de la árida guajira y os preguntaéis cómo hay gente que vive y sobrevive allí. Hay lineas que conectan la recolecta del carbón de las minas un poco más al norte… Carbón del que sus habitantes no sacan un solo peso y que solo hace daño a la frágil tierra de la que disponen. También podréis presenciar como la camioneta para en algunas rancherías lejanas para dejar hielo o agua, o comida, o gente, o lo que hayan podido subir en el camino. Tragaréis el polvo y la tierra, secaréis vuestra boca y oleréis el mar a lo lejos.

La camioneta al Cabo nos costó 13.000 pesos colombianos por cada uno pero viajamos en plena temporada baja y no fue muy difícil encontrar transporte. No recuerdo la distancia del viaje pero fue la suficiente para ver una realidad que muchos colombianos desconocemos y de la que de hecho, deberíamos sentirnos orgullosos. No hay nada en Colombia como La Guajira.

Llegados a cabo buscamos hospedaje, el pueblo estaba totalmente vacío así que tampoco fue difícil, por solo 8.000 pesos cada uno pudimos dormir en hamacas en plena orilla del mar con el sonido de las olas acompañándonos. Nos han dicho que el precio puede duplicarse con la afluencia de turistas pero aún así merece mucho la pena.

Lo que más nos costó fue la comida pues apenas llevamos nada y solo teníamos una lata de atún y un poco de pan para el segundo día, negociamos con los dueños del hostal para que nos hicieran un arroz blanco, lo más barato y de menos recursos y con él y nuestra latita de atún nos mantuvimos un día entero.

En el hospedaje conocimos a Carlos, un jovencito que se pasaba algunos meses ayudando, preparando la comida y hablando con los turistas. Carlos apenas tenía 19 años, nos estuvo contando un par de historias chistosas de sus cagadas en la cocina, nos dejo claro que el pueblo tiene un centro médico -a apenas 4 cuadras- y nos entretuvo con risas y buenas historias durante nuestra estadía.

Fue a Carlos al que pudimos preguntarle ¿Por que un pueblo con postes de luz no tiene electricidad? Cuando escuchó la pregunta se echó a reír cómo si la cosa fuera tan obvia que se escapaba de mis ojos. “mira vé, ahí esta el cable enrroscaó” levantamos la mirada y allí lo vimos. Los postes los pusieron, sí, sí, a lo largo de tooooda la calle principal, y nunca los conectaron a las casas ¿Podéis creéroslo? y así llevaban ya al menos 3 años.  Sin embargo parece ser que hay una central eólica un poco más al norte y ese cable si es suficientemente largo cómo para llevar electricidad a Medellín pero no a Cabo…  Colombia y sus maravillas.

Cabo es un paraíso, tranquilo y hermoso, al menos en temporada baja. Lo disfrutamos en cada segundo, en cada ola, en cada grano de arena.

Sigue leyendo: El cielo en el suelo, Palomino

Un poco de sur

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3 Comentarios
  1. Hola me ha encantado el blog !! estoy preparando mi viaje a Colombia en Marzo 🙂 y queria preguntarte si sabes como llegar hasta punta gallinas sin pagar los toures que ofrecen…
    Quisieramos ir por nuetra cuenta y asi poder conocer bien la gente que vive en la guajira … crees que es posible asi como ustedes llegaron hasta cabo ?

    Gracias !
    Karina

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