Entrando en temas médicos

El mes sabático ha ido pasando más rápido de lo que nadie se esperaba. He procurado hacer todo lo que tenía en mente, pero es complicado.

Refiriéndome al viaje, que es lo que aquí nos ocupa, he conseguido “solucionar” el tema de las vacunas, Lo pongo entre comillas por que el hecho de tener mi vida repartida en varios países, lo ha hecho todo un poco más complicado.

Veamos: según el médico inglés debería casi envolverme en una burbuja. No me gustaría saber cómo sería el caso de viajar a África… igual, se vuelven locos.

Resulta ser que hay varias vacunas incluidas en la seguridad social -por así decirlo-, pero otras muchas que no lo están. El primer caso, y bien conocido, es el de la fiebre amarilla. Pero bien, es más que necesario ya que sin la cartilla de vacunación oportuna no te permiten la entrada al país. ¡Correcto! La broma cuesta entre cuarenta y sesenta libras. En España, en cambio, el coste es de dieciocho euros.

Mucho dinero me habría ahorrado de haber tenido tiempo para hacerlo todo. También me han recomendado que renueve mi dosis de hepatitis B y rabia, y un par más que me aplicarán el lunes de la semana siguiente; que, si os soy sincera,  no sé qué son. El tema de la hepatitis B y la rabia, aparte de ser un poco catastrofistas, es que son carísimas. Tres dosis cada una. Lo que significa alrededor de unas ciento veinte libras cada una… Señora, lo siento en el alma pero creo que correré el riesgo..  Sinceramente porque no sé hasta qué punto son, como diría, totalmente indispensables.

El siguiente paso a estudiar es la malaria. Bien, para la malaria no hay vacuna. Existen solo unas pastillas que en cierta manera la evitan, pero que tampoco te aseguran un ciento por ciento de protección. Las pastillas… baratas… no son, pero este no es el peor problema en este caso, sino que estamos hablando de pastillas de uso diario o semanal… a lo largo del viaje…

Según el mapa, todo Sudamérica -en un punto u otro- está en riesgo moderado o alto de esta enfermedad. Los casos se han reducido enormemente a lo largo de los últimos doce años, pero evidentemente hablamos de una enfermedad importante. La cuestión es que, según mis amigos del consultorio, lo que sugieren es que me pase seis meses y medio tomando, o una pastilla al día, o una cada semana. Las cajas oscilan entre las treinta y cuarenta libras y lo peor, los efectos secundarios son bastante importantes. Entre estos efectos se pueden incluir: dolores de cabeza o trastornos digestivos, trastornos gastrointestinales, insomnio, mareos o incluso reacciones neurológicas como convulsiones o alucinaciones; por lo tanto no se trata de una buena amiga.

He intentado leer cuanto más he podido y nadie recomienda el uso prolongado de estas pastillas por más de un mes -nadie aparte de mi médico-. Compraré quizás un par de cajas para zonas de verdadero riesgo;  como Iguazú o la selva amazónica. Para el resto me valdré de la protección antimosquitos mas potente que encuentre, una buena malla y ropa encima del cuerpo.  ¡Así!, ¡sin más! Y esperemos que nada malo suceda.

Así pues, en dos días tendré tres inyecciones -que ya es mas que suficiente- y una vez allí ya veremos cómo evoluciona la situación. Quiero aclarar que no estoy tratando de decir que los médicos mientan, simplemente creo que la política que llevan es un poco alarmista, y que no está de más estudiar las opciones.

Aquí tenéis un mapa del riesgo de malaria
http://www.cdc.gov/malaria/map/ 

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