Pakistán en moto – De Islamabad a Naran

Durante los trámites de visados conocimos a una pareja un tanto peculiar de los que nos costaría despegarnos. Elham y Khurram se conocieron mientras el estudiaba en Teherán. Elham es una chica iraní que decidió venirse al país a vivir con el que ahora es su marido con la idea de, en algún momento, poder largarse a otro lugar donde sus vidas no fueran limitadas por una sarta de leyes absurdas o una moral impuesta (un discurso que lamentablemente nos encontraríamos muy amenudo).

*Lee el relato anterior: Qué hacer en Islamabad

Elham me miraba atenta mientras yo esperaba a Jesper en la oficina de visados, después de unos 30 minutos se atrevió a hablarme, su primera frase fue “mi casco es igual que el tuyo”. Me sorprendí. Hasta ahora apenas había visto alguna mujer, mucho menos una en moto (al menos no conduciéndola) y menos aún, una con casco. Al parecer las mujeres tenemos cierta inmunidad divina que por algún motivo no hace del casco algo igual de necesario. Va en serio.

Hablamos durante un buen rato y finalmente decidimos quedar para cenar con ellos, como buenos pakistanies no permitieron que movieramos un solo dedo, vinieron a buscarnos, nos invitaron a comer y disfrutamos de la noche en la montaña, nos contaron sobre sus profesiones, sus países de origen, los problemas a los que se enfrentan a diario, sus creencias y sus planes de futuro. Que chicos tan adorables.Nos despedimos de ellos después de una intensa noche con tristeza para partir finalmente al norte.

Por suerte los primeros pinitos en la moto en carretera de montaña los habíamos dado en las Margalla Hills con vientos huracanados, no habían sido los mejores pero nos habían ayudado a poner en práctica algunos de los consejos de Rao y a conocer mejor a nuestro bicho mecánico.

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El camino a Naran más directo se hace vía Abbottabad, la ciudad es lamentablemente conocida por haber sido el escondite de Osama Bin Laden en el pasado (algo que muchos ponen hoy en día en duda). Es posible realizar el camino en relativamente pocas horas pero no es tan interesante ni tan bonito como es hacerlo vía Murree cruzando montañas y ríos.

Salimos de Islamabad tarde esa mañana así que en el primer día del viaje solo conseguimos llegar hasta un pequeño pueblo llamado Ayubia después de unas 5 horas de moto escalando la montaña. El cielo se estaba cubriendo y decidimos buscar un hotel donde descansar hasta el día siguiente. La realidad es que se convirtieron en en dos días de descanso forzados porque esa misma noche se largó una tormenta que no paró hasta 48 horas después, granizo de unos 4 cm de diámetro incluido. Fue extremadamente divertido ver a los habitantes salir con cascos de moto a recoger el hielo que se desperdigaba por sus calles.

Cuando finalmente pudimos dejar el pueblo volvimos a la ruta con más ganas que antes. El día soleado acompañaba y las subidas y bajadas poco a poco se iban haciendo más y más fáciles. El trayecto que une Ayubia con Naran es hermoso, algunos de los caminos justo comenzaban a despejar del invierno y cuanto más nos acercábamos a nuestro destino más se dejaban ver los resquicios de hielo y nieve en la zona. Los glaciares se iban derritiendo dejando paso a enormes caudales que cubrían la carretera. Pronto aprendimos lo que es cruzar enormes charcos (de cascadas) y recorrer kilómetros y kilómetros empapados y cagados de frío.

El clima cambia una barbaridad conforme nos vamos adentrando en los Himalayas, y siendo sinceros, los últimos kilómetros de la ruta a Naran fueron dolorosos. El agua congelada de las cascadas se nos metió por todos lados en nuestros primeros frustrados intentos de cruzar sin mojarnos mientras veíamos como todo el mundo parecía tenerlo dominado y nosotros acabábamos completamente empapados.

Naran como tal no tiene nada de especial. Es un pueblo bastante turístico con unos alrededores envidiables. El turismo local del país es un gran motor de la zona por lo que no hay problemas a la hora de disponer de servicios. Sin embargo se ha dado de manera descontrolada y si se mantiene su crecimiento a ese ritmo es posible que ponga en peligro el ecosistema del que se sustenta.

Llegamos casi de noche, congelados y con miedo de lo que serían nuestras siguientes jornadas. Nuestro plan para el siguiente día sería enfrentarnos a nuestro primer paso de montaña: Babusar Top. El paso abría hace apenas unos días y según informaciones del grupo de motociclistas estaba ya capacitado para todo tipo de vehículos, sin embargo, el cambio del clima de los últimos Kilómetros nos hizo preocuparnos. ¿Cómo íbamos a seguir en la ruta con tanto frío? Amanecerá y veremos.

 

Km Recorridos: 253
Horas: 8 Horas en dos jornadas
Gasolina: 520 Rp

Un poco de sur

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