De Fez a Merzouga, el desierto a nuestros pies

No podíamos irnos de Marruecos sin pisar el Sahara, tan cerca y a la vez tan lejos, así que desde Fez emprendimos un viaje de 500 Km hacía el “final” de Marruecos, a tan solo 50 km de la frontera con Argelia. Tomamos la decisión de alquilar un coche porque encontramos dos personas más que nos acompañarían en el viaje y nos repartiríamos los gastos, teníamos mayor libertad y al final costaba casi lo mismo.

De Fez a Merzouga

Así pues, con el coche alquilado en una compañía local iniciamos el viaje, paramos apenas en un par de sitios que nos llamaron la atención. Nuestra primera parada técnica fue en un pequeño oasis donde un rio de color verde se extiende a lo largo de un cañón en la tierra más árida imaginable y el segundo en el bosque de los monos, para ver a estos animalillos saltar de un lado al otro a pocos metros.

Nos comentaron muchos problemas que podrían encontrarse los coches conducidos por extranjeros a lo largo del camino, como el hecho de que los policías intentan siempre hacer sus paradas de costumbre para intentar sacarte dinero sin motivo aparente usando alguna falta como excusa. Nada de eso sucedió en nuestro camino a Merzouga así que después de unas 8 horas de viaje llegamos al pequeño pueblo a los pies del desierto.

Merzouga es famoso por su próximidad con Erg Chebbi, para los incultos como yo -porque tuve que preguntarlo- un Erg es una formación arenosa, es decir lo que conocemos como dunas y aunque sea lo que vemos en todos las fotografías del desierto son menos comunes de lo que nos imaginamos. De hecho Erg Chebbi tiene una longitud de “sólo” 22 km de largo y unos 5 km de ancho y es por eso que son un atractivo turístico en el país.

Mucha gente en Marruecos se preguntará… ¿Zagora o Merzouga? y mi respuesta sinceramente dependerá el punto de partida. Si bien desde Marrakech acceder a Zagora es mucho más viable pasa justo todo lo contrario desde Fez donde Merzouga sería la opción más razonable. Estoy segura que ambas tienen paisajes similares, al fin y al cabo no es más que arena en toda su inmensidad.

Merzouga, el desierto a nuestros pies

Queríamos quedarnos más de una noche y más de dos (y más de tres!) y no teníamos alojamiento reservado. La llegada al pueblo fue un poco abrumadora, había gente que se nos tiraba encima del coche-literalmente- para ofrecernos tours o alojamiento. No hay mucho turismo en Merzouga, pero es todo lo que hay así que es fácil ser un blanco y puede llegar a ser un poco abrumador al inicio, tampoco es que haya mucha gente ofreciendo tours o alojamiento pero son bastante agresivos.

Nos alejamos un poco del “centro” y terminamos conociendo a Ahmed y Mohamed que entre té y té nos acabaron invitando a dormir a los pies del desierto en el hotel en el que trabajaban. El dueño del hotel, un hotel 3 estrellas -que bien podría ser 5- nos permitió quedarnos con ellos por un módico precio así que preparamos nuestra tienda de campaña y dormimos 3 noches junto al campamento beréber del hotel.

El hotel, Kanz Erremal, es un completo paraíso, el problema es que se encuentra a las afueras del pueblo, unos 5 km, por lo que para llegar es necesario tener un medio de transporte, por unos 800 MAD se puede conseguir una habitación triple con vistas y desayuno incluido (incluso media pensión), también cuentan con habitaciones familiares por lo que son una excelente elección para grupos. Para los que no cuentan con tal dinero hay alojamientos mucho más austeros por unos 80 MAD la noche en el pueblo.

Lo que más llama la atención del Kanz Erremal, aparte de su gente, de una hospitalidad infinita, es su particular piscina justo en frente de las dunas, para nosotros fue como un sueño hecho realidad. Nunca me imagine estar el un lugar tan privilegiado rodeada de gente tan hermosa.

Gracias a Ahmed y Mohamed conseguimos un tour de una noche por el desierto, al principio nos preocupamos por el estado de los camellos pero nos llevaron a verlos, ellos mismos los cuidaban y les daban comida y estaban en “relativa libertad” durante los días que no trabajaban.

El viaje de ida era de unas 4 horas, los camellos descansan esa noche y luego nos traen de vuelta. Se puede ir andando si desean, la verdad van a paso de caminante -de hecho siempre hay un beréber delante guiándolo-, en caso de que entre en contradicción con sus valores. Sabemos que no era la mejor situación pero después de verlos tranquilos, comiendo con el cuidado de los otros chicos del hotel nos tranquilizamos un poco. Respecto al precio no puedo ofrecer información sobre la realidad de los precios de Merzouga porque tuvimos tal suerte de contar con este par de ángeles que apenas nos preocupamos por estos detalles.

Merzouga

La noche en el campamento en el desierto fue sin problemas, hace frío así que para los frioleros lo recomendable es ir bien abrigado, ellos igual cargan mantas a montones para por si las moscas, una vez allí se realiza una comida, se pueden hacer actividades con el grupo (si son gente de buen humor) y simplemente se admira la inmensidad del desierto a oscuras.

El resto de días no fueron menos geniales, la tercera noche nos invitaron a ir por las dunas en un jeep con ellos como único grupo, terminamos bebiendo cervezas en el medio de la nada. Si descubrimos algo es que los musulmanes y beréberes -al menos los que conocimos- son especialmente hospitalarios y eso nos dejo encantadas, por ejemplo Ahmed nos llevo hasta su casa a presentarnos a su familia y sus hijos, nos invito a comer en su mesa y nos lleno los días de alegrías.

Ahmed, entre el resto, tiene una capacidad para los idiomas que es absolutamente increíble, todos estos chicos hablan al menos 4 idiomas fluidamente, beréber, árabe, español y francés. Muchos chapurrean otros idiomas sin problemas, con la broma nos contó que sabía hablar japonés y pensamos que nos tomaba el pelo, luego comenzó a atender unos clientes japoneses como si fuese lo más normal del mundo mientras lo mirábamos boca abierta.

Aprendimos mucho más de lo que esperábamos sobre su cultura, el beréber por ejemplo es un idioma vocal. Actualmente hay muchos luchando por recuperar su forma escrita, entre ellos un chavalito de unos 15 años que conocimos en Fez, él mismo había traducido todo el vocabulario de su viejo nokia para tener su teléfono en beréber. Cuando nos enseño la pantalla pensamos que se trataba de marciano, son símbolos que no habíamos visto jamas, es más, parecían garabatos de alguna serie de ficción tipo Lost. Increíbles.

Lamentablemente al pasarse de manera oral de padres a hijos su versión escrita esta en “peligro de extinsión” y digo lamentablemente porque con toda sinceridad es algo fuera de este mundo.

Pero.. ¿Quienes son los bereberes?

Los beréberes son una etnia autóctona del norte africano, incluso durante el siglo XV llegaban hasta las islas canarias, se estima que en el norte del continente existan entre 25 y 45 millones de hablantes beréberes que se concentran principalmente entre Argelia y Marruecos.

En realidad el nombre beréber viene de la adaptación al árabe de la palabra griega “Bárbaro” el termino que ellos mismos utilizan para designarse es amazigh (en singular) y imazighen (en plural), para hacerse una idea de la diferencia de significados, la palabra imazighen significa “Hombres libres” (¿Curioso eh?)

Los Beréberes tienen una larga historia y hoy en día después de muchos años de fuerte  islamización muchos beréberes practican esta religión pero se identifican de manera autóctona aún como beréberes y mantienen sus costumbres y lengua viva.

Existen muchos conflictos respecto a las lenguas beréberes y a su uso en las naciones con mayor cantidad de habitantes beréberes, por ejemplo en Marruecos no tenían la posibilidad de poner nombres beréberes a los niños, y hasta solo apenas unos años se consiguió un canal de televisión en lengua beréber.

El turbante musulmán y su significado

Después de pasar varios días al lado de Ahmed y Mohamed sus turbantes comenzaron se convirtieron en un interrogante en mi cabeza ¿Para que los usan? ¿Por qué los colores? ¿Tienen algún significado?  no pude aguantarme mi curiosidad así que un día mientras tomábamos uno de esos estupendos té con menta disparé. Mohamed soltó la carcajada y se sintió aún más curioso por la simplicidad de las preguntas, nos miró perplejo y como si de dos niñas se tratará se dispuso a responder a nuestras preguntas.

El Color

Si nos fijamos en algo fue en la simplicidad de la vestimenta, en general, los habitantes de la zona suelen llevar un turbante gigantesco que suele ser azul o blanco y un vestido largo, también azul o blanco. Algunas veces unos lleva el turbante azul y el vestido blanco o al revés. El blanco es uno de los colores el islam, así que es una manera de representarse como musulmán dentro de la comunidad, al parecer blanco era el color del turbante que llevaba El Profeta Mahoma, por lo tanto es uno de los colores preferidos.

Sin embargo, el azul viene marcado por las raíces beréberes, por ejemplo, Ahmed lleva un turbante blanco y un vestido azul. Ahmed tiene una madre beréber y un padre musulmán, de ahí los colores de su vestido. Si su madre fuese musulmán y su padre beréber los llevaría de manera opuesta.

Esto sin duda no es una regla escrita, Mohamed por su parte lleva un turbante de colores extravagantes, negro con puntos de todos los colores, eso si, un vestido blanco impoluto. sus dos padres son musulmanes.  También vimos otros con turbantes de otros colores pero siempre había algo en su vestimenta de color blanco o azul.

Merzouga Kanz Erremal

El significado

Lo que más nos sorprendió es que el turbante es una pieza enteramente masculina y de hecho significa piedad y masculinidad, su equivalente femenino sería el hijab. No existe ninguna obligación de usarlo aunque en tierras áridas se suele hacer por su utilidad.

El tamaño y su utilidad

Por otro lado, los turbantes que se ven por estos lares son exageradamente grandes. sabíamos, por lógica, que se usan para protegerse de la arena y el sol imponente, pero seguíamos sin entender esa necesidad de llegar a llevar 4kg en la cabeza. El turbante de Mohamed, por ejemplo, tenía 15 metros de largo y no sólo se usan como pieza “Fashion” sino que son una herramienta de trabajo de lo más habitual, por ejemplo como “cuerda” para la guía de camellos como para, incluso, sacar agua de un pozo subterráneo (siendo esta más habitual que la primera)

Los ojos se nos iluminaban con las historias de Ahmed y Mohamed y entre té y té nos invitaron a jugar Alquerque. De la nada Mohamed saco un tablero bastante rústico y varias piedras coloreadas blancas y negras y las dispuso en un orden especifico. Después de unos cuantos minutos nos dimos cuenta de que “más o menos” se trataba de las “Damas” con algunas variaciones.

Entre Té y juegos de mesa e historias pasamos nuestros días en Merzouga y fueron los mejores de nuestra visita a Marruecos, volveremos sin duda, estoy enamorada de esa tierra seca.

Un poco de sur

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